FICHA TÉCNICA



Título obra Las mujeres sabias

Autoría Jean Baptiste Poquelin Moliére

Dirección Lorena Maza y José Caballero

Elenco Lisa Owen, Arcelia Ramírez, Erando González, Víctor Hugo Martín

Música Erando González

Vestuario Beatriz Russek

Espacios teatrales Casa de la Paz




Cómo citar Rabell, Malkah. "Las mujeres sabias de Moliére en la Casa de la Paz". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Las mujeres sabias de Moliére en la Casa de la Paz

Malkah Rabell

Saint-Víctor en su libro Las dos carátulas ha dicho de Las mujeres sabias: "Es sin duda una obra maestra; pero por la idea al menos resulta la más discutida de las de Moliére. La comedia no alcanzó buen éxito en la vida del autor. La corte se resistió a interesarse en semejantes discusiones de eruditas y visionarias. No quiso reconocer en aquellas pedantes disecadas los retratos de las damas insignes que tocaban la ciencia con la punta de los dedos sin que las manchase un átomo de polvo".

Hoy, la comedia se nos hace menos obra maestra y las discusiones de esas señoras burguesas que tratan de llegar al mismo grado de instrucción y sabiduría que las altas damas de la Corte nos parecen tan absurdas que ni siquiera nos indigna la misogenia que provocan.

Las comedias me parecen escritas sobre todo para hacer reír. Pues, Las mujeres sabias ya no hacen reír a nadie, y la noche de la premiere en la Casa de la Paz el reducido público más bien parecía aburrido y sólo de tanto en tanto unas raras risitas estallaban como por amabilidad y no por convicción.

Manejar una comedia resulta infinitamente más difícil que hacerlo con un drama, y la directora de escena, la muy joven Lorena Maza en conjunto con José Caballero, no lograron conquistar la alegría del público. Tal vez porque la risa es una manifestación colectiva y en la sala el auditorio era muy reducido. Pero, creo que se debía sobre todo a la carencia de vis cómica de los actores. Y sin esa "vis cómica" con la cual el comediante nace y no aprende, el ambiente escénico se nos hacía seco y monótono. En especial resultaba insoportable Filaminta, esposa del buen burgués sin pretensiones intelectuales, Crisalo. Interpretada por Lisa Owen, la actriz trataba en vano de crear un tipo de mujer de edad madura que se empeña en parecer joven. Caminaba como un pato para lograr un poco de comicidad, y gesticulaba, a la "manera clásica" hasta marearnos.

¡Ay! esta constante gesticulación "clásica", con la cual los directores trataban de imponer una época. Y lo único que lograban era cansarnos. Ciertos movimientos de los brazos, ciertas actitudes de la figura podrían crear el ambiente, dar una imagen de los salones del siglo XVII. Pero tanta exageración se hacía inútil.

El otro personaje importante no podía ser otro que Crisalo, el marido sumiso y dominado por Filamanta, que demuestra que en todas las épocas existieron las esposas castrantes. Según opina Saint-Víctor: "Crisalo es un: vientre cebado hecho hombre... y ocupa un lugar tan importante en la obra que parece ser en ella el arbitro y el moralista". Y según dio en otros críticos: "¿Si Crisalo tanto se preocupa de la comida, por qué no se casa con la cocinera?". Pero como del dueño de la familia y de la casa depende el matrimonio de su hija Enriqueta con Clitandro, es natural que para el público se transforme en el personaje principal. En la actuación de Erando González, el actor carece de sentido del humor como todo el resto del reparto. Sólo Arcelia Ramírez como Enriqueta la hija, y Víctor Hugo Martín, como el enamorado, nos molestan menos, probablemente porque como personajes más serios nadie les exige comicidad y con la frialdad del honnete homme de Clitandro, y con el razonamiento de una futura buena ama de casa de Enriqueta, nos contentamos. Arcelia Ramírez también tiene buena y juvenil presencia, lo que la ayuda mucho.

Sin escenografía, pero con un vestuario diseñado por Beatriz Russek, muy fiel a la época del "Rey Sol", y con una musicalización de Erando González muy apropiada para el texto, la representación resultaba correcta pero muy fría e indiferente.