FICHA TÉCNICA
Título obra La ilustre cuna
Autoría Rafael Solana
Dirección Héctor Azar
Elenco Jorge Galván, Mari-Cruz Nájera, Araceli AguilarAna de Sicilia,
Espacios teatrales Teatro del CADAC
Cómo citar Rabell, Malkah. "La ilustre cuna, de Rafael Solana". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
La ilustre cuna, de Rafael Solana
Malkah Rabell
Una comedia deliciosa, fina, basada en una idea poco usual, esa Ilustre cuna no es de reyes ni de damas de alta sociedad. Aquí trata de la cuna donde todos hemos nacido –o casi todos– y que nos han preparado nuestros progenitores, ya sea en el hogar paterno, ya sea en un sanatario ginecológico. Obra que el maestro Rafael Solana estrenó en 1954, hoy apenas peina canas, apenas si contiene algunos rasgos pasados de moda, y sin embargo tan frescos y chispeantes que nos hacen reír y nos divierten como si acabaran de llegar de la imprenta. Lástima que no la puedo contar, porque al autor no le gusta que el público se entere de los misterios cómicos de sus creaciones antes de que se alce el telón.
La ilustre cuna se presenta actualmente en el CADAC Centro de Arte Dramático, A.C., que festeja sus 15 años de existencia, sus 15 primaveras de haber sido fundado, con la presentación del mismo número de obras de autores mexicanos. Y la comedia de Rafael Solana inicia esa serie con una historia donde jamás asoma la brutalidad o el mal gusto. Una comedia que podría llamarse blanca si no fuera que semejante adjetivo se presta a muchas interpretaciones ajenas a esa cuna colocada en un sanatario que de repente se vuelve célebre por la cantidad de seres que allí nacieron y han logrado triunfar en la vida en los más diversos campos de actividades.
La puesta en escena de Héctor Azar ha conservado casi toda la fidelidad al texto, sin empeñarse en imponerle nuevas interpretaciones ni modernismos que hoy resultan trasnochados. También ha sabido encontrar los actores más apropiados para la interpretación de cada personaje. Estos personajes probablemente en la época de su estreno eran muy populares y célebres en la vida de la capital, y hoy ya se han olvidado de ellos. Pero el la noche de la representación dedicada a la prensa, en cual también figuraban numerosas personalidades del cine, teatro y televisión, a veces trataban de recordar o de adivinar a quien pertenecían esas caras y esos nombres de fantasía. En realidad los nombres no importaban, el autor creó sus protagonistas de acuerdo con los rasgos que suelen poseer determinadas profesiones más que determinadas personas.
El actor que supo darle más vida a su papel, fue Jorge Galván como el doctor Montoya, dueño del sanatario y, desde luego, su ginecólogo que trajo al mundo a una serie de personajes ilustres no por su sangre azul, sino por lo que lograron en sus vidas y sus profesiones en las cuales triunfaron. Jorge Galván se mostró natural y simpatiquísimo, tal como imaginamos a menudo a ciertos médicos de la antigua escuela. Mari Cruz Nájera como la esposa del Dr. Montoya, no es muy apropiada para las protagonistas cómicas. Parece que su temperamento es más indicado para los papeles dramáticos, más serios. En cambio él que más mostró su vis humorística es Alejandro Tommasi como coronel y caballista, un joven actor que, creo, surgió de la escuela de interpretación del CADAC. También Araceli Aguilar tiene mucho sentido del humor, además de ser dueña de una bella presencia. Ana de Sicilia, una muy joven actriz, como periodista se mostró bien seria, tal como, me imagino, que lo exige el personaje.
Aunque para quienes no poseen coche no es fácil desplazarse hasta el CADAC, el sacrificio vale.