FICHA TÉCNICA



Título obra La vida de Ta Kah Brown

Autoría Héctor Azar

Dirección Héctor Azar

Elenco Jorge Oliva, Gilberto Pérez Gallardo

Espacios teatrales Teatro del CADAC




Cómo citar Rabell, Malkah. "La vida de Ta Kah Brown de Héctor Azar". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

La vida de Ta Kah Brown de Héctor Azar

Malkah Rabell

El auténtico y largo título de esa "farsa clasemediera" de Héctor Azar que actualmente se presenta en el CADAC, es La incontenible vida del respetable señor Ta Kah Brown, que nos hace pensar, no puedo precisar de memoria en que obra de Brecht, es probablemente un brechtianismo muy a la mexicana, entrelazado con un vanguardismo de los años 60-70. A Héctor Azar hace ya bastante tiempo que lo dejamos de presenciar en los escenarios de la capital. Él, que fue el maestro de varias generaciones universitarias, el guía de jóvenes amantes del teatro y de la literatura, él que señaló el camino a tantos artistas que iniciaban sus carreras y les transmitía su propio entusiasmo por la belleza, siempre fue además de maestro, poeta, novelista, dramaturgo y director. Mas de repente ese, ese multifacético creador, no mucho mayor que sus discípulos, desapareció. Dejó de ser director del teatro del INBA, y director del teatro de la UNAM, doble función que desempeñó durante muchos años. Ha dejado de ser funcionario para dedicar todas sus fuerzas, a la creatividad artística, que seguramente ha sido su amor más grande, más poderoso, más dominante de toda su vida. Y él que nos ha enseñado tantas cosas, que nos dio a conocer: Hernán o la vuelta del cruzado, nos enseñó que Fernando Calderón no es el mismo escritor que Calderón de la Barca, hoy nos enseña, en el teatro CADAC, los altibajos de la vida de un empleado del Estado, de un funcionario que no tiene nada en su existencia fuera de los muertos, el recuerdo de los fallecidos cuya sombra está poblando su soledad de soltero sin hijos ni esposa, y tal vez sin amigos. Y entre estas sombras no podía faltar la de su madre ya desaparecida, la amiga y la enemiga, la madre universal de quien Freud decía que pese a sus fallas, pese al mal que puede causar a sus descendientes, no deja de ser el único ente que da a sus hijos un amor gratuito.

¡Extraño! Héctor Azar que siempre se nos antojaba infinito en la manera de abarcar sus temas y el mundo de sus personajes, el autor de La Inmaculada parece en Ta Kah Brown de repente reducido al mundo silencioso de su héroe. Nos da la impresión como si apenas nos ofreciera una parte mínima de su protagonista. Y cuando el drama termina nos quedamos como con hambre de saber más, mucho más de Ta Kah Brown, como con una sed quemante de conocer todos los rincones misteriosos de esa extraña personalidad, al parecer tan pobre en acontecimientos, con tal ausencia de vida expresada. ¿Pero dónde está la verdad que puede ser expresada más allá de la poesía? ¿Dónde está el hombre, el ser en su totalidad? Y si quisiéramos volver a presenciar el drama como si en este personaje silencioso se nos hubiera perdido algo de nosotros mismos. Y tenemos ganas como de gritarle: ¡Hombre, hable, arránquese su máscara! ¡Dinos quién eres!

Hay toda clase de personajes en torno del protagonista, que son como el reflejo de la ciudad, de su vida urbana. Sobre todo, el dramaturgo nos ofrece la imagen de Tlatelolco. Héctor Azar tuvo siempre esa pasión por determinadas zonas de la urbe. Le gusta hacer vivir un parte de las calles, de las iglesias, como lo hace en Olímpica. En Ta Kah Brown es Tlatelolco que trata de expresar con sus tipos y características. Al terminar la obra, tal vez conservamos un mayor recuerdo de los caracteres que siguen a Ta Kah Brown que a éste mismo.

En cuanto a Ta Kah Brown, quien mejor lo expresa es desde luego el señor "Otroyo" quien como lo dice el nombre es el yo subyacente del protagonista. Lo interpreta un excelente actor Jorge Galván que acapara el interés del público por la madurez de su actuación. En la capital a Jorge Galván lo conocemos poco porque dirigió diversos grupos dramáticos en la provincia durante muchos años. En cuanto a Ta Kah Brown lo interpreta Gilberto Pérez Gallardo, a quien recordamos de la época cuando Héctor Azar dirigía un repertorio de vanguardia en el teatro universitario. Y Pérez Gallardo interpretó varias piezas de ese género de una manera realmente conmovedora. Si no me equivoco su papel de mayor éxito fue Historia de Vasco, de Georges Schehadé.

También en su dirección escénica de Ta Kah Brown Héctor Azar da la impresión de volver los ojos con nostalgia hacia el pasado, hacia los personajes del teatro del absurdo. Yo diría que esa Vida incontenible del respetable señor Ta Kah Brown entrelaza dos influencias: las de Brecht y las del teatro del absurdo.

Para quienes hemos amado la vanguardia y nos ha sugestionado el "Teatro del Absurdo", hoy nos rejuvenece encontrar a nuestra "vieja guardia" como escondida en el personaje de Ta Kah Brown.