FICHA TÉCNICA



Título obra Hamlet

Autoría William Shakespeare

Dirección Guillermina Bravo, Marta Luna

Elenco Rosenda Montero, Adriana Roel, Rodolfo Stolberg, Miguel Gómez Checa, Óscar Narváez, Fernando Montenegro, Estela Serret, Néstor Galván

Vestuario Kleómenes Stamatiades

Espacios teatrales Teatro Hidalgo




Cómo citar Rabell, Malkah. "Hamlet". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Hamlet

Malkah Rabell

De tanto presenciar la tragedia de Shakespeare: Hamlet, terminamos por no ver ya novedad alguna en su puesta en escena. Ya no le encontramos nada novedoso ni para nuestra mente ni para nuestros sentimientos. La actual presentación de esa tragedia del Príncipe de Dinamarca, en el Teatro Hidalgo, con Rosenda Montero en el papel estelar masculino, bajo la dirección de Guillermina Bravo, tampoco se nos antoja especialmente original. Es cierto que la coreógrafa, Guillermina Bravo, que ha puesto en escena tantas coreografías, ha tratado esta vez de imponer a su montaje un ritmo de ballet y un formalismo coreográfico, pero sin lograr un triunfo total. En algunos momentos esos movimientos debidos más a una danza que a un drama, se antojaban singulares, pero terminaban por cansar. Sobre todo cuando el espectáculo se prolongaba durante tres horas, y muchos de los detalles que la mayoría de las compañías suprimen, aquí se han impuesto.

Lamentablemente no hemos podido comparar el Hamlet IV de la compañía polaca del Stary Teatr –Teatro viejo– bajo la dirección de Andrezej Wajda, que nos ha visitado durante el Gran Festival de la Ciudad de México en 1989, el cual también impuso a una actriz, la famosa Teresa Budzisz-Krzyzanowska, en el papel masculino. Aquel conjunto se presentó la noche del estreno en tales condiciones técnicas que no hemos podido ni ver, ni oír absolutamente nada si no teníamos la buena suerte de ocupar un lugar en la primera fila. Sin embargo por la única escena que logré captar, la del rey que se flagela de rodillas ante una cruz, en su desesperado sentimiento de culpabilidad, pudimos compararla con igual escena en la presente versión, y logramos darnos cuenta de cuan lejos estaban las virtudes de una y otra puesta en escena...

En cambio los diversos actores que tomaban parte en el numeroso reparto, a menudo brillaban en sus actuaciones, como Adriana Roel, en la figura de la reina de Dinamarca, que trasmitía tanto física como dramáticamente. Y así mismo Óscar Narváez en el personaje de Claudio, rey de Dinamarca, fue excelente. Pero no podemos decir lo mismo de Miguel Gómez Checa, que no logró transmitir el carácter de un personaje ridículo, como es el primer consejero del rey, ni tampoco de los dos "espías" al servicio del monarca, Rosencranz y Guildenstern, excesivamente exagerados en la interpretación de Rodolfo Stolberg y Fernando Montenegro. Tampoco Estela Serret, una muy joven actriz, muy talentosa cuando al personaje le va bien, en el de Ofelia no logró encontrarse a sus anchas. No daba la imagen de esa trágica y romántica figuró. No creo que las mujeres en aquella época usaran pelo corto. Ni ella, ni Néstor Galván en el personaje de su hermano Laertes, conseguían captar la personalidad shakespeariana de esas dos figuras. El resto del reparto, en papeles secundarios, resultaban correctos.

En cuanto a Rosenda Montero en el papel de Hamlet, por lo general no me gustan las mujeres en personajes masculinos, por más que Sara Bernhard usó el traje masculino en diversas creaciones, como Hamlet y el "aguilucho". No obstante la actriz mexicana se me hacía muchas veces muy sugestiva con esa nota misteriosa de doble personalidad, que nos hacía preguntarnos: ¿Es Hamlet un afeminado? ¿Es un hombre o una mujer? Y no estábamos seguros ni de uno ni de lo otro. La voz pastosa y profunda de Rosenda Montero ayudaba mucho a crear el personaje que conquistó el auditorio. También admiramos esa ligereza corporal de la intérprete que le daba la juventud necesaria para el trágico príncipe.

Hablar del tema, del argumento dramático de esa maravillosa tragedia shakespeariana, tal vez la mejor del poeta inglés, no viene al caso, ya que la mayoría de los públicos conoce la obra de Shakespeare ese Hamlet, príncipe de Dinamarca.

Uno de los rasgos más llamativos de la representación, fue el vestuario, probablemente diseñado por Kleomenes Stamatiades, aunque en el programa no se menciona la especialidad de cada uno. Una producción originalísima. También los pasos de danza para los grupos colectivos, por lo general los grupos de soldados, resultaban interesantes, novedosos y conquistaban al público muy en especial. Un público que asistía a la representación con muchísimo respeto, escuchando cada frase, cada palabra de ese texto que transmitían los intérpretes, bajo la dirección de Marta Luna, que también formaba parte del grupo de directores de escena.