FICHA TÉCNICA
Título obra A chorus line
Autoría James Kirkwood y Nicholas Dante
Dirección Roy Smith
Notas de dirección Michael Bennett / dirección original
Elenco Beatriz Cecilia
Coreografía Michael Bennett
Música Marvin Hamlisch
Espacios teatrales Teatro Silvia Pinal
Cómo citar Rabell, Malkah. "¡México baila! A chorus line". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
¡México baila! A chorus line
Malkah Rabell
La obra musical de James Kirkwood y Nicholas Dante, con música de Marvin Hamlisch, A chorus line ya fue puesta en México en varios teatros; hasta tuvo un montaje en la Universidad Nacional. Pero se me hace que de todas las puestas en escena que recuerdo, la que actualmente presenta Televisa en el teatro Silvia Pinal con un conjunto de 20 intérpretes es la que más encanto y perfección tiene. De las demás puestas que la misma obra dejó en la memoria, es la universitaria la que más recuerdo, no por lo buena, sino por lo mala. De los montajes de Chorus line que tuve la oportunidad de ver, todas demostraban la misma falla: una falta de perfección física y un desconocimiento dancistico. Desde luego es un espectáculo realizado para Broadway, donde los jóvenes decididos a triunfar en el escenario ya musical, ya dramático, abundan, y se han preparado con mucho cuidado para responder a todas las exigencias artísticas. Hace unas décadas competir con Broadway para nuestros teatristas resultaba imposible. Cuando hace unos treinta años Manolo Fábregas puso en escena Mi bella dama, hubo de recurrir a los bailarines del grupo de Guillermina Bravo, acostumbrados a otra clase de género dancístico. A esta falta de elementos se debía que Chorus line resultara tan pobre. A tal punto me hirió la falta de perfección necesarias de los anteriores montajes de Chorus line que esperé las 200 representaciones de la misma obra en el teatro Silvia Pinal para atreverme a asistir a ésta.
Y he aquí que el vasto escenario del Silvia Pinal abre su telón, y vemos a veinte jóvenes listos para emprender la danza. .¡Bailan! ¡Bailan! y bailan bien, y hasta muy bien. Son casi todos de la misma estatura y de las mismas proporciones. Lo que es una necesidad visual. Salvo una joven que rompe la unidad por su estatura casi infantil exigida por el texto.
Todo el espectáculo está basado en la danza. Esta clase de danza que nos mostraba Broadway en las películas. La única interrupción del baile se impone cuando el coreógrafo exige a cada bailarín que de un paso al frente, se presenta con su nombre, y cuenta personalmente las razones que lo hicieron buscar la carrera teatral y entregarse a ella. Esta serie de confesiones ocupa la única parte dramática de la obra. Entre estos monólogos psicoanalíticos hay algunos interesantes y que, parece, están basados en verídicas experiencias personales. Otros se prolongan demasiado. Uno en especial, crea el centro del drama, al enfrentar a una de las bailarinas con el director de escena, de quien fue amante. o tal vez esposa, y a quien abandonó.
Otro elemento interesante del montaje de Roy Smith basada en la dirección original de Michael Bennett quien también es el creador de la coreografía original, es que todo el conjunto canta en vivo –de lo que casi perdimos la costumbre– y estamos angustiados al ver como cada bailarín después de tanto esfuerzo entregado a la danza canta con toda claridad y musicalidad. Sentada en segunda fila lograba ver como sus pechos se agitaban con cansancio. Y casi tenía deseos de llorar. Me recordaban a los antiguos actores quienes noche tras noche actuaban, bailaban y cantaban sin la ayuda de algún aparato, en las operetas tan de moda en aquellos tiempos, sin detenerse ante ningunas dificultades.
No es posible mencionar a cada intérprete en especial. ¡Son veinte! Y es imposible recordar quién es quién. La única a quien el texto permite una escena más prolongada, es Beatriz Cecilia en su enfrentamiento con el coreógrafo. Es una joven actriz en pleno desarrollo.
La obra representa la selección de un numeroso grupo de actores que se presentan aspirando a ser elegidos para bailar una obra de próximo estreno. Y durante el primer ensayo el director escoge a los intérpretes que van a quedar definitivamente. Y el espectáculo termina con esa danza ya lograda en todos sus matices.
El programa de mano nos da una emotiva conclusión que también nosotros aceptamos: "Este espectáculo está dedicado a todos aquellos que alguna vez han bailado en un escenario en cualquier parte del mundo".