FICHA TÉCNICA
Título obra Los enemigos
Autoría Sergio Magaña
Dirección Lorena Maza
Grupos y Compañías Compañía Nacional de Teatro
Notas de grupos y compañías Alejandro Luna / director artístico y jefe del Departamento de Teatro
Elenco Daniel Giménez Cacho, Eduardo Palomo, Rosario Zúñiga, Angelina Peláez, Guillermo Gil, Farnesio de Bernal
Escenografía Tolita Figueroa
Espacios teatrales Teatro Julio Castillo
Cómo citar Rabell, Malkah. "Espléndida representación: Los enemigos". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Espléndida representación: Los enemigos
Malkah Rabell
Los enemigos de Sergio Magaña, que representa actualmente la Compañía Nacional en el Teatro Julio Castillo, se basa en la obra prehispánica más importante en lengua mayense que nos ha quedado: El Varón de Rabinal o El Rabinal Achí. La obra ha llegado hasta nosotros gracias a la curiosidad intelectual del abate Charles Esteban Brasseur de Bourbourg, cura párroco de Rabinal, quien en 1855 consiguió que el indio Bartolomé Ziz se la dictara. Este último era antiguo actor del drama y dijo haberlo aprendido por tradición, por "orden" de su padre y de su abuelo que lo habían representado treinta años antes, El padre Brasseur tradujo el documento al francés v lo publicó en 1862 en el tomo II de la "Collection des documents dans les lengues indigenes" para servir de estudio de la historia y de la filología de la América Antigua.
El autor de Los enemigos tomó al padre Braseeur como personaje central de su drama, quien asiste a la antigua representación en una iglesia de Rabinal, pueblo relativamente pequeño de Guatemala, y allí se conservaba la obra en la tradición oral, pues se había representado periódicamente durante trescientos años y dejó de montarse cuando lturbide creó el Imperio Mexicano que incluía tierras de la América Central.
En el drama de Sergio Magaña los personajes en su mayoría son los mismos, pero tanto el texto como la acción son absolutamente distintos. El dramaturgo introduce una figura femenina ausente en el original, que crea la intriga de celos entre los dos héroes: el Varón de Quiché y el Varón de Rabinal. De los cuatro actos del original, sólo queda uno solo que abarca todo el argumento. En lugar de una fortaleza delante de la cual sucede toda la acción de El Rabinal Achí, Sergio Magaña introduce la acción en una iglesia que en el montaje de la muy joven directora de escena Lorena Maza, toma unas proporciones y una belleza impresionantes en la escenografía de otra joven artista, Tolita Figueroa. El vestuario de la misma escenógrafa es de una originalidad no menos impresionante. Nada de tigres y águilas. Son más bien trajes inspirados por vestuario oriental.
Otros dos actores muy jóvenes y desconocidos, interpretan a los dos héroes, Daniel Gimenez Cacho como el Varón de Quiché y Eduardo Palomo como el Varón de Rabinal. Quizá hasta demasiado jóvenes para tan importantes personajes. Junto con la joven actriz Rosario Zúñiga, que interpreta correctamente al personaje fatal de Yamenic debido a quien los dos varones se enfrentan hasta la muerte trágica de uno de ellos, forman el joven y audaz equipo de trabajo, tal como lo considera Alejandro Luna el actual director artístico de la Compañía Nacional y jefe del Departamento de Teatro, quien pese a todas las tareas que le incumben se ha dedicado a manejar las luces, tarea que tiene tanta importancia en el moderno teatro.
Con ese joven y audaz equipo, al cual se han agregado tres actores veteranos: la deliciosa actriz Angelina Peláez y los dos excelentes actores: Guillermo Gil como uno de los cabecillas indios y Farnesio de Bernal como el cura Brasseur de Bourbourg, se ha logrado un espléndido espectáculo, tal vez un poco lento en el principio. Una lentitud que nos recuerda un poco el teatro No japonés. Pero, tal vez debido a esa lentitud del principio se percibe el ritmo acentuado de los últimos pasajes hasta llegar a la última trágica escena que desgarra a todo el público.
Con ese inicio del nuevo teatro de la Compañía Nacional, ésta adquiere un viso muy mexicano, muy novedoso y audaz. Dirección, escenografía, vestuario, luces, actuación y texto, forman un imponente conjunto que la noche del estreno levantó a todo el público de sus asientos para ovacionar a ese nuevo teatro mexicano.