FICHA TÉCNICA
Título obra El caballo asesinado
Autoría Francisco Tario
Dirección Eduardo Ruiz Saviñón
Elenco Marta Aura, Cheryl Mackey, Mauricio Davidson, José Roberto Hill
Espacios teatrales Teatro de la Paz
Cómo citar Rabell, Malkah. "El caballo asesinado, ¿teatro del absurdo?". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
El caballo asesinado, ¿teatro del absurdo?
Malkah Rabell
Hace unos veinte años, cuando el Teatro del Absurdo estaba en pleno auge, los teatrófilos estábamos acostumbrados a interpretar semejante corriente dramática. Actualmente hemos perdido mucho de nuestra habilidad para tales interpretaciones. El caballo asesinado ¿es realmente un teatro del absurdo? Más bien me. parece un teatro de fantasía necrológica tan cara al director Eduardo Ruiz Saviñón. En cambio lástima grandes que el programa de mano del Teatro de la Paz, para su espectáculo de El caballo asesinado no lleve explicación alguna, ningunos datos biográficos de su autor, el dramaturgo mexicano Francisco Tario. Tampoco he logrado descubrir algunos datos de Tario en diccionarios o libros de historia de la literatura mexicana. En cambio el programa de mano tiene una preciosa introducción del famoso en su tiempo escritor italiano: Giovanni Papini, tan bella que no puedo escapar al deseo de reproducirla, para que también los lectores de la presente columna gocen de su belleza. Papini escribe:
"Ser el actor de un sueño no es lo que más me atormenta. Poetas hay que dijeron que la vida de los hombres es la sombra de un sueño, y filósofos que han sugerido que la realidad entera es una alucinación. A mí en cambio me persigue la idea: ¿quién es el que me sueña? ¿Quién es este alguien, este ser ignoto que yo no conozco y al cual pertenezco, que me hizo surgir de pronto en la oscuridad de su cerebro cansado y cuyo despertar me apagará de improviso como una llama ante un imprevisto soplo?... Cuantos días he pensado en este dueño mío, en este creador mío ocupado por el transcurso de mi efímera vida. Realmente debe ser tan grande un ser para el cual nuestros años son minutos y que puede vivir toda la vida de un hombre en una sola de sus horas, y la historia de la humanidad en una de sus noches..."
Y Papinni termina su texto: "...A mi me basta la tremenda seguridad de que yo soy la imaginaria creatura de un enorme soñador..." ¡Bello! ¿Verdad? Es un texto que tiene muy poco en común con la obra de Francisco, el autor trata de dar una interpretación a la teoría de la reencarnación. Y un poco en serio y otro poco en broma transforma a todos esos muertos en el escenario en objetos distintos de lo que fueran en la vida. Así la abuela se transforma en su reencarnación en un paraguas; y la nieta en un perro faldero. Para semejante teoría no veo la necesidad de un segundo acto insoportable largo, del cual no entendí nada.
Como ya lo dije antes, el director de este espectáculo, Eduardo Ruiz Saviñón está poseído por una extraña pasión, la de buscar en cada uno de sus montajes el elemento necrofílico. Es el único director de teatro mexicano que trata de imponer tales rasgos. Y al encontrar esa obra mexicana de un autor de quien ya nadie se acuerda, le dió nueva vida escénica, que acerca mucho al drama a una comedia del teatro del absurdo.
La excelente actriz Marta Aura, como Margarita, la figura central, habla mucho y hace poco. Es uno de esos papeles que no tienen posibilidades de lucimiento por más y más que hable. Cheryl Mackey, que me resulta desconocida, y hace el papel de la abuela sólo durante un acto, tiene mayores posibilidades de lucir sus dotes histriónicas que Marta Aura. Como figuras masculinas, Mauricio Davidson, actor universitario, tampoco tiene manera de lucirse en esa sombra de un sueño que se desliza por la vida. Otra sombra de un sueño es Sherlock Holmes interpretado por José Robert Hill que trata de ser cómico en un papel carente de comicidad.
En resumen, se ma hace un esfuerzo económico y artístico bastante inútil.