FICHA TÉCNICA
Título obra En algún lugar del corazón
Autoría Ernest Thompson
Dirección Carlos Téllez
Elenco Claudio Brook, Marga López, Carlos Espejel, Anna Silvetti, Edmundo Barahona, Jacquie Barahona, Jorge Santos
Escenografía Alejandro García
Espacios teatrales Polyforum Siqueiros
Cómo citar Rabell, Malkah. "Cien funciones de: En algún lugar del corazón". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Cien funciones de: En algún lugar del corazón
Malkah Rabell
Me pregunto: ¿qué actitud tendría una feminista convencida frente a una persona como Elena de En algún lugar del corazón que cumple ya cien representaciones en el Polyforum Siqueiros? En esa deliciosa comedia de Ernest Thompson la protagonista Elena, interpretada por Marga López, es la figura central igualmente deliciosa, y las feministas furibundas seguramente le reprocharían la falta de independencia y de personalidad propia para dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de su marido, un hombre de 80 años en tanto ella tiene 70. La originalidad de la comedia reside en que trata de una historia de amor de dos ancianos que siguen amándose como en los primeros tiempos de su unión, pese a su total diferencia de caracteres.
Esa pareja, unida desde tantos años, Alejandro y Elena, Claudio Brook y Marga López, suele pasar sus vacaciones en una cabaña a la orilla de un lago. El argumento no presenta nada de especial. El interés es más bien psicológico al presentar a cada protagonista con sus rasgos anímicos muy especiales. La esposa es risueña, amable, activa. En cambio el hombre presenta rasgos de amargura e introversión. Es casi un misántropo y ni siquiera sabe conquistar el amor de su propia hija, Jacquie, para la cual nunca fue un padre convincente. Entre padre e hija reina un gran distanciamiento, que la madre vanamente trata de corregir. Lo que no deja de extrañar. Por lo general son las hijas que luchan contra el desamor y el rencor de las madres por el marido. No es necesario ser un Strinberg para conocer la poca unión que existe al cabo de los años entre las parejas unidas por todas las leyes divinas y sociales. En esos casos son las hijas que tratan de oponerse a la madre en defensa del padre. En la comedia de Thompson la situación es diametralmente opuesta. La madre le da una bofetada a la hija cercana a los 40 años, porque ésta ofendió al padre": "Te olvidas que es mi marido".
La situación del triángulo padre-madre-hija, y algunos detalles de su vida a la orilla del lago, así como la intervencion en sus existencias cotidianas del hijo del nuevo marido de Jacquie, muchacho interpretado por el actor adolescente Carlos Espejel, quien logra conquistar el cariño del abuelo político, al cual impone más de sus rasgos de joven moderno de los que recibe de aquel, dan el interés por la obra. Pero es sobre todo la estupenda actuación de la pareja Marga López-Claudio Brock que crean un mano a mano que sostiene el interés apasionado del público por la comedia de Thompson.
Bajo la dirección de Carlos Téllez –cuya dirección presenció por vez primera– todo el conjunto cumple con su cometido con la mayor disciplina y seriedad por su trabajo que hacer reir constantemente al auditorio. El tercero en la ronda cómica resulta Carlos Espejel, un joven actor con un fuerte dominio del escenario. Un dominio nada fácil de adquirir cuando de un escenario circular se trata. Los tres intérpretes restantes no llegan a la misma calidad. Sobre todo en los que a Anna Silvetti como Jacquie se refiere. Ya que en la película On Golden Pond que fue proyectada en México hace unos años, el mismo papel lo interpretaba una actriz de tantos kilates como Jane Fonda. Pero es absurdo exigir a una joven actriz casi desconocida como Anna Silvetti que tuviera los mismos valores que un monstruo sagrado como Jane Fonda. Los otros dos personajes fueron Edmundo Barahona, como el cartero del pueblo, el único novio que en su juventud tuvo Jacquie Barahona no logra imponer el aspecto de naturalidad a la permanente risa de su personaje. Como Melchor, el marido de Jacquie, Jorge Santos fue correcto.
Con una dirección muy dúctil y dinámica, con un ritmo alegre, con una escenografía muy sencilla pero funcional de Alejandro García, la obra fue recibida por ese inmenso público de las cien representaciones con un desbordante entusiasmo, que obligó a los actores a salir para saludar más de una docena de veces.