FICHA TÉCNICA
Título obra Asesinato entre amigos
Autoría Bob Barry
Dirección Mercedes de la Cruz
Elenco Claudio Obregón, Sonia Furió, Diana Torres, Jorge Pais, Alfredo Alfonso, Servando Manzetti
Escenografía Humberto Figueroa
Espacios teatrales Teatro Helénico
Cómo citar Rabell, Malkah. "Dos obras policiales en distintos escenarios". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Dos obras policiales en distintos escenarios
Malkah Rabell
La comedia policial no es frecuente en nuestros teatros, y caso raro, en estos días se estrenaron dos obras de semejante género. pero en sendos escenarios pocas veces tan diversos. Uno: Asesinato entre amigos, en un teatro profesional y perfectamente "normal", el Teatro Helénico: el otro, ¿adivinen?... en una casa particular, y es la primera vez que asisto a semejante experimento. La casa aún no tiene nombre, pero la obra ya tiene título: Por el placer de matar.
Empecemos por el hermano mayor, que ya sentó cabeza desde siglos: el teatro profesional, que en esa comedia de Bob Barry: Asesinato entre amigos ha logrado la noche del estreno dividir al público en dos bandos divergentes: los que se divertían y los que se aburrían, o que pretendían aburrirse con intelectual enojo. Igual sucede en la literatura detectivesca. Tiene sus lectores apasionados, y sus detractores igualmente apasionados. Pertenezco al primer bando, aunque con la edad se me quitó la pasión. Pero los hay quienes hacen del género policial una auténtica ciencia. Asesinato entre amigos no tiene semejantes pretensiones. Es más bien una comedia muy bien hilvanada, con constantes sorpresas muy inteligentes. Tanto el primer acto como el segundo y último, terminan con un acontecimiento por completo inesperado que la noche del estreno provocó un estallido de risas, seguido por unas ovaciones. Sorpresa que desde luego no contaré, para que no me mate algún amante del género. Tampoco revelaré el argumento porque sería quitarle sabor a todo este embrollo de supuestos asesinatos y supuestos asesinos en potencia.
Entre el reparto se encuentra un monstruo sagrado como Claudio Obregón, quien pese a representar un personaje poco simpático, nos fascina. Por lo general estamos acostumbrados a verlo en papeles dramáticos. Esta vez crea –porque es una auténtica creación– a un protagonista cómico, a una primera figura del escenario norteamericano, un star estilo Brodway, con todos sus rasgos de creerse superhombre, venenoso e inconsciente de su propio veneno. Lo acompaña como primera figura femenina Sonia Furió, quien nunca fue actriz de mis preferencias, pero creo que a medida que pierde encantos físicos adquiere mejores dotes de intérprete.
En los demás personajes, en papeles secundarios, Diana Torres, Jorge Pais y Alfredo Alfonso cumplen con su cometido con toda corrección. Pero hay un caso negativo para el desarrollo de la comedia, y es el joven actor Servando Manzetti, absolutamente inmaduro para sostener el primer acto casi en su totalidad, tal como lo exige la obra. Su actuación en un personaje de tanta importancia sólo se explica por su buena presencia física. Lo que no es suficiente. Casi podría decirse que echa a perder el primer acto.
La joven directora, Mercedes Cruz, le dio un ritmo acentuado, adecuado a esos Asesinatos entre amigos, aunque los detractores pretendían lo contrario. La escenografía no le dio a su autor, Humberto Figueroa la oportunidad de crear alguna obra sorprendente como suele hacerlo en otras puestas en escena.
En resumen una obra divertida, inteligente dentro de su género, y que podríamos llamar "controvertida en tono menor".
En cuanto a la obra Matar por placer que un grupo de personas nuevas en la profesión de actores puso en una casa privada, hablaremos de ella en mi próximo artículo.