FICHA TÉCNICA
Título obra Réquiem por una esperanza
Autoría Jorge Galván
Dirección Jorge Galván
Elenco Lili Inclán, Maricurz Nájera, Estela Serret, María Antonia Yáñez, Eduardo Liñán, Marco Liramark , Francisco Fuentes
Coreografía Guillermo Serret Bravo
Espacios teatrales Teatro CADAC
Eventos Primer Gran Festival de la Ciudad de México
Notas La autora presenta un párrafo no incluido en su crítica sobre El coronel no tiene quien le escriba
Cómo citar Rabell, Malkah. "México en el festival de teatro: Réquiem por una esperanza". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
México en el festival de teatro: Réquiem por una esperanza
Malkah Rabell
Nada fácil resulta competir con ese brillante abanico de grupos teatrales llegados desde las partes más diversas del mundo para tomar parte en el Gran Festival de la Ciudad de México. Jorge Galván autor de Réquiem por una esperanza se atrevió a tal audacia. Y tal vez fue un error. Entre tal multitud de obras extranjeras sobre todo las habladas en español, como las debidas a las Repúblicas Hermanas, el público se olvidaba de las representaciones nacionales, pensando que ya tendría tiempo de sobra para verlas después. Pero Jorge Galván es un caso muy especial, todo lo hace de una manera poco común. Durante años, desde 1956, este hombre de teatro completo, se dedicó a la dirección escénica y hasta 1985 trabajó para Bellas Artes dirigiendo grupos de provincia, hasta que en 1969 fundara su compañía teatral de Aguascalientes: Los Teatristas, a quienes sigue dirigiendo aunque volvió a instalarse en la capital de la cual es oriundo.
Empezó su carrera de dramaturgo tal vez algo tarde, pero con muchos bríos. Su primera obra estrenada en 1986, La cuadrillera obtuvo el Premio Nacional de Teatro SOGEM. Otra obra suya: Clase medias obtuvo Mención Honorífica de los Editores Mexicanos Unidos y fue publicada en la "Revista de la Casa de las Américas" Habana Cuba. En realidad su primera obra escrita fue Réquiem por una esperanza en 1982. Tal vez por ser obra novel se le notan aún ciertas fallas.
Basada en una idea muy interesante, aunque poco original, ya que la mayoría de las religiones se basan, por igual que la obra de Galván, en la creencia de la inmortalidad del alma. El dramaturgo nos presenta a una anciana, Esperanza, que apenas fallecida vuelve a revivir en sus recuerdos toda la vida. Esa rememoración permite al autor llevar al escenario diversos rincones de la ciudad donde la protagonista ha vivido, y los más diversos momentos de la vida de ésta, su infancia, su juventud y su edad madura con sus diversas peripecias. Lo más original de ese mosaico de imágenes es la división de la protagonista en tres personajes según las diversas épocas de su vida. y termina su pieza con un himno a la inmortalidad del alma, que da la oportunidad de que Vasconcelos emita sus teorías acerca de semejante fenómeno.
El drama de Galván da la oportunidad a una actriz ya retirada de la profesión desde un tiempo bastante prolongado, Lili Inclán, de volver a presentarse ante el público en el papel de Esperanza, la figura central de la obra, la anciana que muere y en el momento de abandonar el mundo rememora toda su vida. La Sra. Inclán parecía feliz de volver a las tablas y esta felicidad se traslucía en la emoción con la cual interpretaba su papel imponiéndole mucha naturalidad.
Las tres actrices que actúan como las diversas Esperanzas, Maricruz Nájera, Estela Serret y María Antonia Yáñez, se muestran muy convincentes. No se puede decir lo mismo de los tres actores que interpretan al hijo de diversas épocas de su vida: Eduardo Liñán, Marco Liramark y Francisco Fuentes. En estos tres intérpretes, como en general en todo el grupo de comediantes juveniles, se nota muy marcadamente una falta de madurez profesional. Sobre todo les fallan las escenas donde se le exige una plasticidad coreográfica, aunque cuentan con la asistencia de un coreográfo, Guillermo Serret Bravo.
La amplitud del escenario del CADAC (Centro de Arte Dramático A.C.) donde se presenta el espectáculo, permite a la dirección, igualmente de Jorge Galván situar la acción en diversas áreas, lo que lamentablemente impone cierta dispersión a toda la obra.
A propósito del Festival de Teatro Ciudad México, en mi último artículo sobre: El coronel no tiene quién le escriba hubo una emisión de varias líneas que dejaban trunca la nota: son las líneas siguientes.
"Todo ello, todo ese juego escénico de magia y drama, de intensidades y lentitudes, donde la música se mezclaba con frecuencia la palabra, o la reemplazaba, se debía a CARLOS GIMÉNEZ, director y adaptador, argentino que llegó a la fundación "Rajatabla" hace ya más de una década, y logró que su fama no sólo quedara en Venezuela, sino en América toda, y aún más allá".