FICHA TÉCNICA



Título obra Caminos solos

Autoría Óscar Liera

Dirección Óscar Liera

Elenco Rodolfo Arriaga, Manuel Castañeda, Arturo Díaz de Sandy, Antonio García, Héctor García, Lázaro Fernando, Joaquín Leyva, Mariano Meza, Héctor Monge, Miguel Ángel Valencia

Espacios teatrales Teatro Jiménez Rueda

Notas La autora menciona también a Alejandro Luna como jefe en ese entonces del Departamento de Teatro de INBA




Cómo citar Rabell, Malkah. "Caminos solos, de Óscar Liera". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Caminos solos, de Óscar Liera

Malkah Rabell

Óscar Liera, es uno de nuestros dramaturgos más brillantes de la nueva generación, quien ya en diversas oportunidades fue premiado, y una de sus mejores obras, Dulces compañías ha dado lugar a la última puesta en escena de Julio Castillo, con la cual conquistó cuatro galardones: por la obra, por la dirección y por la actuación de los dos intérpretes. Nada más doloroso que enfrentar negativamente a un artista que se admira. Lamentablemente no me queda otro remedio que hacerlo al juzgar a Caminos solos, en la cual este escritor oriundo de Sinaloa, donde aún reside en Culiacán, vuelve a uno de sus temas preferidos, dar vida a ciertos héroes casi desconocidos, casi anónimos de su patria chica.

Drama de un luchador del pueblo y para el pueblo del siglo pasado, Heraclio Bernal, quien de sí mismo dice en un párrafo de un documento que firmó en 1987, y que reproduce el programa de mano: "Los hombres que a fuerza de fraudes se han adueñado de los destinos de la República, me llaman vendido, solamente porque he resuelto defenderme antes que darles candorosamente mi vida. Cuando la traición me privó de un jefe y amigo el general Jesús Ramírez Terrón, partidiario de los tuxtepecanos... me resigné a vivir aislado en un pueblo infeliz... hasta que no pudiendo vivir con garantías resolví a lanzarme a un terreno harto difícil y peligroso..." El terreno del cual habla Heraclio Bernal es el de la rebelión armada, que sostuvo, como él dice con "los pocos amigos y soldados fieles que siguen mi pensamiento".

Bernal no sólo fue considerado por sus adversarios como un vendido (aunque no sabemos a quién) sino como un bandolero, un bandido, como siempre son considerados los guerrilleros por las fuerzas en el poder. Y terminó muriendo asesinado. En un principio la obra se antoja como una imagen de la vida en un pueblo, con sus diversos personajes folclóricos. Más, al adelantarse la acción nos damos cuenta que se trata de la aventurera vida de Heraclio Bernal que el autor trata de reproducir. La obra podría ser interesante, no sólo desde el punto de vista dramático sino didáctico, con sus sugestiones de que el país carecía de jefes, de caudillos en aquella época, y los caminos de la lucha se quedaron solos. De allí el título: Caminos solos. Lástima que el final parece recortado a toda prisa y se pierde el hilo de los sucesos y de la vida del protagonista.

Tampoco la dirección –debida al propio autor– ayuda mucho a entender y a gozar de la representación. La acción se hace caótica, se cuelga a veces, y otras veces se nos escapa a fuerza de prisas. Los intérpretes, jóvenes aún, dramáticamente inmaduros e impreparados, que no dominan la dicción y en su mayoría la tienen tan poco clara que no comprendemos el sentido de sus palabras.Entre este grupo sinaloense de alumnos de Óscar Liera algunos si manejan con cierta madurez el arte dramático, sobre todo su dicción es más clara. Pero ignoramos qué papeles desempeña cada uno por no citarlos el programa. Y así ignoramos el nombre del actor que interpreta a Bernal, y otro que actúa en el papel de su adversario más encarnizado. Ambos salvan a sus personajes. El grupo está formado por diez actores que son: Rodolfo Arriaga, Manuel Castañeda, Arturo Díaz de Sandi, Antonio García, Héctor García, Lázaro Fernando, Joaquín Leyva, Mariano Meza, Héctor Monge y Miguel Ángel Valencia. El grupo no cuenta con una sola mujer, porque la obra carece de ellas.

Lo que llamaba la atención era la ausencia de una escenografía. Ausencia que empobrecía el ambiente y hacía perder la atmósfera. Sólo lo podemos explicar en un teatro tan completo como el Jiménez Rueda del INBA, donde se llevaba a cabo el espectáculo, por las necesidades económicas en una temporada tan breve, hasta el 30 de julio. Caso extraño, ahora que el Departamento de Teatro del INBA tiene como jefe a un escenógrafo de la magnitud de Alejandro Luna, sus producciones carecen de escenografías.