FICHA TÉCNICA
Título obra El encanto
Autoría Elena Garro
Dirección Ignacio Escárcega
Elenco Martín Morales, Fernando Cruz, Óscar Rodríguez, Eduardo Villaseñor, Armando Casas, Teresa Lagunes
Escenografía Pedro García
Espacios teatrales Teatro del Pueblo
Cómo citar Rabell, Malkah. "El encanto de Elena Garro". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
El encanto de Elena Garro
Malkah Rabell
En ese viejo teatro ni siquiera renovado que es el Teatro del Pueblo, con su inmensa escalinata que cansa y no alegra, se presenta actualmente un grupo de la UNAM, de la Coordinación de Difusión Cultural, Dirección de Teatro y Danza con una obra de Elena Garro: El encanto.
Es una de las numerosas obras cortas de la refinada dramaturga, que sólo el arte de un experimentado director de escena puede prolongar, como en el caso de Los perros en una serie de puestas en escena de diferentes directores, montajes muy pobres que no agregaban nada al original, y en cambio le quitaban mucho de su poesía. Hasta que en un festival de teatro organizado por la universidad de Ciudad Victoria de Tampico, un joven director (cuyo nombre no recuerdo), presentó Los perros de una manera completamente surrealista, tendencia que la autora de Recuerdos del porvenir con lenta frecuencia sigue, y resultó un precioso espectáculo que pese a su brevedad daba la impresión de una obra completa.
No pasa lo mismo, ni mucho menos, con El encanto. La magnífica autora de tantas obras donde excursionó por el dolor del pueblo mexicano, y que esta escritora –igualmente novelista, cuentista y periodista así como coreógrafa, que ha vivido tantos años en el extranjero, especialmente en Francia y los Estados Unidos– sabe diseñar con rasgos tan hondos, vuelve en este breve drama a una historia de la gente del pueblo mexicano. Tres caminantes, Juventino, Anselmo y Ramiro recorren unos caminos que los llevan hacia lo desconocido, y encuentran a su paso una cantina –o cualquier otro albergue para beber y reposar unos instantes– que lleva el extraño nombre de El encanto. Doble sinónimo de belleza y brujería. Lo regentea una misteriosa, joven y bella mujer que ofrece además de sus encantos personales, unas bebidas encantadas que suprimen el tiempo y tras tornan las mentes. Entran dos militares. Uno hasta parece general, y debido a las nigromancias de la dueña descubre que uno de los tres caminantes es un cristero. El misterio poético de la obra se presta a muchos arreglos de la puesta en escena. Lamentablemente la dirección de Ignacio Escárcega es de una gran pobreza, como lo es asimismo la interpretación de los tres viandantes, Martín Morales, Fernando Cruz y Óscar Rodríguez. En los papeles de los militares Eduardo Villaseñor y Armando Casas tienen papeles muy reducidos. En cuanto a la misteriosa mujer Teresa Lagunes tiene una bella presencia, pero nada más. Tampoco la escenografía de Pedro García goza de mucha imaginación.
El programa de mano, como única originalidad ofrece una poesía de Jaime Sabines: "No hay más, sólo mujer". Es cierto que el tono general de la obra de Elena Garro gira en torno de la "belleza pura del sexo", como dice Jaime Sabines. Pero el breve drama de la autora nos despierta también otros sentimientos: el choque entre el cristero y los militares; las fuerzas revolucionarias del ejército que abusa de su poder. Y tantos otros pequeños detalles que despiertan nuestra facultad de divagar, y que en manos de un director experimentado y con riqueza de imaginación podrían introducir elementos que darían a la obra amplitud de contendio y vuelo de ideas.
Mas, hasta en medio de esta pobreza de todos los elementos teatrales el breve drama nos mantenía en suspenso. Ni una sola vez cabeceamos, ni un sólo momento de pestañeo. Y cuando terminó suspiramos de pena. ¿Por qué no hay más? Y hasta el escaso público que desconocía las leyes de teatro, se negaba a abandonar la sala.