FICHA TÉCNICA
Título obra En algún lugar del corazón
Autoría Ernest Thompson
Dirección Carlos Téllez
Elenco Claudio Brook, Marga López, Carlos Espejel, Edmundo Barahona, Anna Silvetti, Jorge Santos
Cómo citar Rabell, Malkah. "En algún lugar del corazón con Marga López y Claudio Brook". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
En algún lugar del corazón con Marga López y Claudio Brook
Malkah Rabell
Una comedia simpática, agradable y alegre, que para muchos tenía menos calidad que en la pantalla, donde se presentó hace varios años conquistando la admiración de un gran público. Como yo tuve la suerte de no haber visto la película: On golden pond, puedo con toda libertad dar una opinión desperjuiciada. Y realmente la obra de Ernest Thompson, aunque no tiene profundidad ni grandes pensamientos filosóficos, es una obra más bien simple y sencilla, no deja de alegrarnos y ponernos felices. Desde luego, la excelente interpretación de los dos protagonistas centrales: Claudio Brook y Marga López tiene mucho que ver con nuestro sentimiento de buen humor al presenciar la bella comedia.
Un matrimonio ya en la tercera edad, Alejandro y Elena, suele cada año para las vacaciones instalarse junto al lago en el Valle de Bravo donde tiene una cabaña. Es cierto que el marido ya sufre del corazón y le gusta especialmente hablar de la muerte. En la película Alejandro muere al final y deja al auditorio con un sentimiento de melancolía. Suprimida esa nota triste en la comedia teatral, el público ríe todo el tiempo con las ideas y las actitudes vitales de la esposa y con la comicidad del nieto Mel quien logra conquistar al abuelo con su propia vitalidad, y hasta con la intervención de la hija Jaquie, que deja de sentirse deprimida por la frialdad de su padre cuando ella aún era una niña, y le perdona todas sus indiferencias e incompresiones.
Bajo la dirección de Carlos Téllez –cuyo trabajo directivo tengo la oportunidad de presenciar por primera vez–, sobre todo me entusiasmó la actuación de Marga López como Elena, y Claudio Brook como Alejandro. Desde luego se trata de dos intérpretes que dominan todos los secretos de la profesión y no pierden un instante su dominio del escenario. A Claudio Brook siempre lo he admirado como intérprete. Pero Marga López a menudo me dejaba bastante indiferente en sus papeles de comedias musicales donde exhibía su dominio de la danza. Esta vez me conquistó por completo. En el escenario se encontraban dos grandes actores de comedia que hacían un mano a mano digno de todos los aplausos.
Creo que el tercero en esa ronda cómica resultaba un niño, Carlos Espejel, como Mel, el hijo del marido de la hija Jaquie. A decir verdad, uno no puede dejar de preguntarse: ¿Para qué tantas complicaciones? ¿No podía ser simplemente el nieto hijo de su hija y de su yerno?. A veces un autor trata de imitar un rasgo de la verdadera vida, tal como le ha sucedido a él mismo. Mas, para el público a menudo resulta un absurdo. Tal vez se deba ese rasgo de la hija a un deseo de explicar el carácter tan especial de la muchacha que nunca tuvo novio y sólo se casó con un hombre ya mayor, viudo o divorciado.
Los tres actores restates, Andrés, el cartero que en la adolescencia de Jaquie fue su único pretendiente, interpretado por Edmundo Barahona; la hija Anna Silvetti como Jaquie, y el marido Jorge Santos no lograban darle a sus personajes la misma calidad interpretativa que obtuvieron los primeros tres protagonistas.