FICHA TÉCNICA



Título obra Los negros pájaros del adiós

Autoría Óscar Liera

Dirección Ivette Moreno Fabela

Elenco Kenya Rocha, Elvia Luna, Mariana Velazco

Espacios teatrales Carpa Geodésica




Título obra Los negros pájaros del adiós

Autoría Óscar Liera

Dirección Ivette Moreno Fabela

Elenco Kenya Rocha, Elvia Luna, Mariana Velazco

Espacios teatrales Carpa Geodésica




Cómo citar Rabell, Malkah. "Los negros pájaros del adiós de Óscar Liera". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Los negros pájaros del adiós de Óscar Liera

Malkah Rabell

Parece título de un poema. Pero no lo es. Pertenece a una breve obrita de Óscar Liera, el dramaturgo sinaloense, probablemente el más brillante de la nueva generación de autores mexicanos, que la ha escrito especialmente para un grupo teatral –probablemente de aficionados– que actuaba en Mazatlán. El autor tomó en cuenta las posibilidades de cada miembro del grupo. Y corno había entre éste una francesa, le escribió un papel de tal e impuso al personaje unos cortos parlamentos en francés. Desde luego la actriz original dominaba el idioma y tal vez ese detalle resultaba simpático. Pero la actual intérprete –no sé si es Kenya Rocha o Elvia Luna, ya que se anuncia a las dos en el programa de mano–, lo habla pésimamente y ese rasgo se hace desagradable y puede a todas luces ser suprimido. El reparto consiste en tres mujeres y un solo hombre. Una mesera de cafetería, una juvenil estudiante y maestra, la francesa, que debe ser ya una mujer madura, mas, quien en la presente representación es una intérprete joven y bonita. Isabel, enamorada de un muchacho adolescente, Gilberto. El breve drama surge de este amor entre un muchacho soñador, lleno de fantasías a veces macabras, o simplemente drogadictas, y la mujer madura que choca constantemente tanto con las locuras del joven como con sus infidelidades que tal vez no sean tales sino necesidades de juegos juveniles con una amiga de su misma edad, Angélica, interpretada por Mariana Velazco. Completa el elenco la mesera que debe ser un papel bastante cómico, pero que en la interpretación de la juvenil Patricia Neri se pierde por completo.

La obra de Óscar Liera Los negros pájaros del adiós, no es un drama, ni tampoco una comedia. Es difícil colocarla en un determinado género dramático. Más bien lo llamaría un juego poético que no deja de ser simpático y que en manos de una buena dirección y de actores competentes podría imponerse como un teatro de calidad. Tal no es el caso, aunque el autor tiene todas las virtudes para ello, y en 1988 ha sido premiado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro como el mejor dramaturgo nacional por su obra Dulce Compañía. En cuanto a Los negros pájaros del adiós bajo la dirección de lvette Moreno Fabela a se transforma en una larga serie de entradas y salidas absolutamente inútiles, cuando las escenas lo que exigen a gritos es tan sólo un cambio de áreas en el escenario, permaneciendo los personales en los lugares donde estaban. Los actores a todas luces resultan unos principiantes y no se les puede pedir mucho.En resumidas cuentas una buena pieza poética, con muchos elementos de misterio echada a perder.

Tales casos se repiten con exceso y surge la pregunta: ¿Más vale tener teatros, grupos y grupúsculos numerosos aunque de poca calidad, o al revés: menos cantidad y más calidad? Sobre todo cuando se trata de tantos grupos sin preparación sólida en el campo del arte teatral, que encuentran refugio en salas que abren sus puertas a todos los candidatos, como en el presente caso la Carpa Geodésica, la que en ei principio de sus actividades tenía fama por las virtudes de sus espectáculos y que en los últimos tiempos empieza a perder su buen nombre por admitir sin mayor distinción a cualquier grupo. Quizá a los teatros independientes y a los grupos de amateurs tendríamos el derecho de exigirles aún más dedicación que a los profesionales. Estos últimos viven de su trabajo escénico, y a menudo se ven obligados a descuidar la calidad de las puestas y sobre todo la de los textos, por necesidades económicas y de las prisas de su trabajo. En cambio los grupos que no viven de sus apariciones en el foro tendrían la obligación de cuidar mayormente sus montajes que dependen del todo de los conocimientos del director así como de los méritos de los textos... Y volvernos a la afirmación y a la esperanza: menos cantidad y más calidad.