FICHA TÉCNICA



Título obra Hay que matar a Tony

Autoría Ian Stuart Black

Dirección José Solé

Elenco Anabel Ferreira, Beatriz Moreno, Óscar Bonfiglio, Juan Antonio Edwards, Miguel Suárez

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto




Cómo citar Rabell, Malkah. "Hay que matar a Tony con dirección de José Solé.". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Hay que matar a Tony con dirección de José Solé.

Malkah Rabell

Una comedia bastante simpática, sin pretensiones, sin discursos educativos, ni sociales, ni políticos. Una comedia en la superficie completamente blanca e inocente, que hace reír a carcajadas, sin remordimientos, sin la famosa pregunta: "... Y yo por qué y de qué me rio?..." En realidad, de nada. Al pensarlo un poco mejor uno de repente se acuerda que se ríe de un asesinato ¿matar o no matar a la prima Tony? ¡Si la matamos nos quedamos con la herencia! ¡Si no la matamos nos quedamos sin nada! Esta es la pregunta que se hacen los primos Douglas y Francis, ante la cual los dos hermanos vacilan. Hay otra salida para quedarse con la herencia: casarse con la prima Tony.Pero la prima, según les aseguran, es fea, flaca y sin gracia. ¡Es preferible matarla! ¡Así de fácil! Total los dos primos son de una familia de antiguo abolengo; dos caballeros ingleses, y en su familia se ha matado a más de uno a lo largo de la historia. ¡Señoras, si tienen hijitos en la edad de la inocencia, no los lleven al teatro Julio Prieto a ver Hay que matar a Tony! El ejemplo puede cundir y los inocentes puedan pasar de la risa a los hechos contudentes. Mejor Ilevelos a presenciar El desperfecto en el teatro De los Insurgentes, donde se mata jugando, por sentido del humor.

A quienes desean reírse de una comedia semi-policial y no se lo toman demasiado en serio, nada mejor que asistir a la representación de Hay que matar a Tony un sábado por la tarde cuando en la calle hace frío que penetra los huesos, en tanto en la sala del Julio Prieto reina un agradable calorcito por la densidad del auditorio. Lo que en cambio no me ha hecho gracia alguna es la protagonista de Tony, la Srita. Anabel Ferreira. Es algo peor que flaca y plana. Es una pésima actriz, de quien no se entienden los parlamentos, ni se le oyen los chistes, y quien aún no tiene el arte necesario para moverse en el escenario. Pero quien tuvo la inteligencia de encargarse de la producción. ¿Y quién puede impedir al productor de quedarse con el papel de Hamlet o de Tony? También este último es un papel de primera figura aunque no lo parezca. Creo que con otra clase de Tony la comedia de lan Stuart Black hubiese sido realmente graciosa.

En cuanto al resto del reparto, en el papel de Mrs. Richards, la periodista, interpretada por Beatriz Moreno, si a Tony le faltaban algunos kgs. a Mrs. Richards le sobraban por los menos una docena. Resultaba casi tan mala intérprete como su colega Anabel Ferreira. Por fortuna su papel carecía de importancia. Daba la impresión de haber sido creado por el autor especialmente para que la prima Tony tuviera a quien dirigir la palabra y siempre aparecía cuando esta última se quedaba sola en el escenario. El comediógrafo, aunque hábil para crear el argumento, según parece no tuvo la misma habilidad para presentar las situaciones escénicas, y la falsedad de la presencia de una periodista excesivamente estúpida era notoria.

En los papeles de los dos primos, Óscar Bonfiglio como Douglas y Juan Antonio Edwards como Francis resultaban inifinitamente de mayor calidad que las figuras femeninas, y dábamos gracias a Dios cuando la famosa prima Tony y su amiga la periodista desaparecían del escenario dejándonos con los primos y su mayordomo... que no era el asesino. En este último papel aparecía el actor veterano Miguel Súarez, hábil conocedor de oficio de hacer reír sin el menor esfuerzo. La vistosa escenografía pertenecía a una escenógrafa para mí completamente desconocida, Cristina Martínez de Velasco.

La dirección en manos de José Solé se desarrollaba con la facilidad de una corriente de aguas transparentes. Hizo lo que pudo con el texto y con el elenco, y si hubiese podido contar con otras intérpretes femeninas de mayor oficio y mejor presencia escénica, la comedia se hubiese desarrollado sin tropiezos, y hasta con la simpatía de la risa fácil.