FICHA TÉCNICA
Título obra Dulce caridad
Autoría Neil Simon
Dirección Humberto Zurita
Elenco Christian Bach, Roberto Blandón, Fernando Cianguerotti
Música Cy Coleman
Espacios teatrales Teatro San Rafael
Cómo citar Rabell, Malkah. "Dulce caridad con Christian Bach". El Día, 1989. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Dulce caridad con Christian Bach
Malkah Rabell
Las comedias musicales no han sido frecuentes en el pasado año 1988. Algunas obras musicales seguían en cartelera desde años anteriores, como Mame. Pero en cuanto a estrenos, creo que el de Dulce Caridad fue el único, espectáculo que desde algunas semanas se presenta en el teatro San Rafael con Christian Bach en la figura central. Papel que tuvimos la oportunidad, hace ya bastantes años, de ver en la pantalla cinematográfica interpretado por la gran actriz norteamericana Shirley MacLane, cuyo recuerdo no es nada fácil de borrar de la memoria del público.Y no obstante Christian Bach logró estar a igual altura de su famosa colega en aquella película que hasta llevaba –si no me equivoco– el mismo título que la comedia teatral: Dulce Caridad.
Basada en el libreto del muy popular autor de Broadway y Hollywood: Neil Simon, la comedia nos narra la historia de una cabaretera bastante ingenua y hasta tontita, que sin embargo logra conquistar el corazón de un señor "muy decente", Oscar, quien, desde luego, en un principio no se da cuenta, en absoluto, a qué oficio se dedica su amada. El argumento se reduce a muy poca cosa, y la mayor parte de la acción la ocupan los bailes y las canciones. La música de Cy Coleman es muy melodiosa, contagiosa y alegre, y el auditorio se deja de inmediato conquistar por ella. Fuera de algunos personajes que giran en torno de Caridad y en realidad no tienen vida propia, todo el resto del larguísimo elenco está formado por la compañía de baile dirigida por Bob Fosse, quien, me imagino, ha de ser norteamericano y tal vez ha dirigido las coreografías originales. En cuanto a los cantantes, dan la impresión de serlo los mismos bailarines. Pero lógicamente el canto se debe a voces grabadas. Este martirio que debían de sufrir los antiguos actores de opereta al cantar y bailar a la vez, ya ha desaparecido. Quienes cantan en Dulce Caridad no lo hacen en vivo con un micrófono oculto en la ropa o sostenido en la mano. Simplemente ya no cantan durante las representaciones, lo hacen las cintas grabadas. Así resulta mucho más barato, y ni siquiera se necesita a los cantantes, quienes sin embargo deberían cobrar cada vez que se usan las cintas con sus voces. Las cintas grabadas se pueden llevar en cualquier gira con mucha facilidad, y el bailarín no se cansa cantando ni se arriesga a perder la voz en plena madurez.
Bajo la dirección de Humberto Zurita, la primera actriz, Christian Bach demostró que no sólo es una notable bailarina, con bellas piernas y estupendo cuerpo de gimnasta, sino una excelente intérprete, con gran sentido del humor, que nos recuerda a la Silvia Pinal en sus años mozos. En torno a la Bach sólo dos actores, del larguísimo reparto, se hicieron notar: Roberto Blandón como Vitorio Vitat, que tiene una sola pero larguísima escena con Caridad, y Fernando Cianguerotti, el enamorado de Caridad, ambos correctos, pero sin grandes brillos.
Lo que Humberto Zurita mejor manejó fueron las escenas colectivas, que no dejaban de ser de danza y canto entremezclados con las interpretaciones de los actores. Había algunas escenas que estaban especialmente bien logradas, como la del ascensor que queda varado. También menejó con mucha habilidad la constantemente cambiante escenografía que se debió en México a David Antón y fue realizada probablemente sobre un modelo de Broadway. Actores, escenografía, bailarines y pista grabada, todo ello funcionaba con gran disciplina y creaba un bello espectáculo.