El Día
Columna Se alza el telón
1988: obras, actores, directores y escenógrafos
Malkah Rabell
I PARTE
En el maremágnum de la vida teatral de México en 1988, nada más difícil que recordar todas las obras que aparecieron en el escenario en el lapso de 12 meses, y aún más difícil es recordar a todos los actores, que pueden ser numerosos en cada obra. Voy a dejar que lleguen a mi memoria algunos estrenos que más me han impresionado. Pawana, Dulces compañías y Jacques y su amo, son algunos de éstos. Empecemos por ellos.
Dulces compañías fue la última puesta en éscena de Julio Castillo quien, caso extraño, como si tuviera el presentimiento de la ya cortedad de su vida, de sus días contados, puso en ese último montaje todas sus capacidades, todas sus energías, y ha logrado una dirección tensa e intensa, con este excelente drama del joven autor mexicano, Oscar Liera. Lo que también señala a este espectáculo como a uno de los mejores del año es la interpretación de dos actores: Delia Casanova y Eduardo Palomo, ambos espléndidos, merecedores de figurar entre los galardonados de 1988.
Pawana, he aquí una obra extraña, debida al escritor francés Jean Marie Le Clezio, a la cual el director de escena igualmente francés Georges Lavaudant logró imponer un ambiente de desolación trágica, y sobre todo logró imponer a lo reducido del escenario del teatro Santa Catarina la grandeza de un espacio sin límites. Pero en esta representación lo que sobre todo emocionaba fue la interpretación de nuestro gran actor: Augusto Benedico en el papel del capitán Melville Scammon. Fue tal vez el intérprete que en este 1988 más llamó la atención y la admiración tanto del público como de la prensa especializada.
Jacques y su amo del tan leído escritor checoslovaco Milán Kundera, gran novelista, pero muy poco hombre de teatro. La obra fue excelentemente dirigida por Ludwik Margules, y contó con dos espléndidos actores que la crítica tiene injustamente olvidados, pero que esta vez han sacudida a los más indiferentes. Se trata de dos actores de carácter: Fernando Balzaretti y Patricio Castillo, este último como el amo y Balzaretti como el sirviente Jacques. La obra adquiere vida y fuerza por la total imposición de esa pareja.
Uno de nuestros mejores y más respetados directores: Manuel Montoro, ha dirigido en 1988 dos obras: Las noches blancas de Dostoyevsky y El cambio de Paul Claudel. La primera ha sido adaptada a la escena por Vicente Leñero en conjunto con Montoro. Obra donde dos jóvenes, un hombre y una mujer se encuentran en un puente de San Petersburgo y se enamoran. Montoro en su montaje guardó el tono del siglo XIX al cual agregó esa lentidud que le es propia y que creó un clima muy ruso. Fue un bello espectáculo que contó con la actuación de dos jóvenes actores: Arturo Bernstein y Emae de la Parra. La puesta en escena ganó mucho por la belleza de la escenografía debida a Guillermo Barclay.
En este 1988, Montoro también reestreno El cambio de Paul Claudel, para la cual encontró un nuevo tono: transformó la famosa inmovilidad claudeliana y le dio un ritmo más intenso, más ágil, agitado por el movimiento. Contó con cuatro intérpretes excelentes: Irma Lozano, Carmen Delgado, Alberto Rodríguez y Juan Felipe Preciado.
Otro espectáculo que no podemos olvidar es el universitario, bajo la dirección de Luis de Tavira y Raúl Quintanilla: La pasión de Pentesilea, del cual Tavira dijo:, "No es la Pentesilea de Kleist, pero parte de una intuición hallada entre las líneas de su poema". Espectáculo violento y desgarrador, con mucha gente en reducido escenario del CUT, y que da la impresión de que la escenografía de Gabriel Pascal representa un panorama del mundo, mientras que el autor transmite la sensación de que las guerras son milenarias, que siempre han existido y siempre existirán. Cada escena sugestionaba, nos envolvía en un halo de misterio. Lástima que la lejanía de la Universidad y del CUT es sólo accesible a un determinado público, y un auditorio relativamente reducido asistió a ese bellísimo espectáculo, que no contó con actores conocidos.
Todavía hemos visto en el presente año bastantes puestas en escena de valor y belleza, de los cuales continuaremos hablando en la próxima nota.