FICHA TÉCNICA
Título obra El Sr. y la Sra.
Autoría Óscar Villegas
Dirección Morris Savariego
Escenografía Arturo Nava
Iluminación Arturo Nava
Música Aída González Huesca, Alfonso Méndez / musicalización
Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas
Eventos Concurso de Teatro Independiente organizado por Manolo Fábregas
Título obra Pobre madre mía
Autoría Abraham Caballero
Notas de autoría Mario Ficachi / adaptación
Dirección Mario Ficachi
Escenografía Fernando Martínez Monroy / decorados
Espacios teatrales Foro Contigo América
Cómo citar Rabell, Malkah. "Dos elencos juveniles: Doble espacio y Contigo América". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Dos elencos juveniles: Doble espacio y Contigo América
Malkah Rabell
Hace unas semanas se inició un extraño concurso, el primero en su género: el de la búsqueda del mejor Teatro Independiente que organizó Manolo Fábregas. El premio al ganador debía ser una temporada en el Virginia Fábregas, sala de reciente inauguración. Se presentaron la increíble cantidad de 92 grupos, de los cuales fue premiado con la presea: Manolo Fábregas la compañía Doble Espacio con la obra de Óscar Villegas: El Sr. y la Sra. dirigida por Morris Savariego.
El estreno tuvo lugar el viernes 25 de noviembre y pudimos constatar que El Sr. y la Sra. no era una obra de grandes vuelos, pero que no dejaba de ofrecer ciertos detalles interesantes.Ningún hilo argumental unía los diversos episodios, que giraban en torno de una boda religiosa que se llevaba a cabo en el escenario y que ligaba de por vida: "Hasta que la muerte nos separe", a dos jóvenes. Estos no tardaron en envejecer, y antes que pasara mucho tiempo ya llegaron a sus bodas de oro. Creo que el autor quiso demostrar que las cosas entre una boda y otra cambian poco, y son las mismas gentes con iguales chismes que asisten. Ni los personajes, ni las habladurías habían cambiado. El Sr. y la Sra. ya peinaban canas, pero sus invitados seguían hablando del sexo, del homosexualismo, del amor incestuoso de un hijo por su madre. sin embargo, cuando uno de los invitados se atrevió a traer a su secretaria a la fiesta, todos los ánimos se sublevaron, todas las damas y todos los caballeros se indignaron y se sintieron ofendidos por semejante desprecio a su dignidad de aristócratas.
La dirección de Morris Savariego ha tratado de imponer cierta originalidad a la actuación y maneja a los actores como si fueran marionetas. Resulta excesivamente complicado analizar la actuación de cada uno de los intérpretes en un reparto sumamente numeroso, en el cual la mayoría de los actores representa más que un papel. Casi ninguno deja de ser correcto, aunque muy pocos llaman en especial la atención. Tampoco la escenografía y la iluminación de Arturo Nava dejan algo más que un recuerdo fugaz. En cambio la musicalización de Aída González Huesca y Alfonso Méndez dan al espectáculo un tono agradable.
Lástima que el teatro Virginia Fábregas sea aún un poco "calentado" y la mayoría del público lo desconoce.
Otro grupo juvenil que estrenó una comedia el domingo 4 de diciembre fue en el ya muy conocido teatro Contigo... América, cuyo director permanente Blas Braidot descansó para dar la oportunidad de realizar una puesta en escena al joven y excelente actor Mario Ficachi quien encabezó el elenco estable de la institución, el que se presentó en la obra de Abraham Caballero Arzate: Pobre madre mía, adaptada igualmente por Mario Ficachi.
Quizá llamar comedia a comedieta a Pobre madre mía, sea excesivamente ambicioso. Más bien se trata de un juego bastante ingenuo, que tal vez podríamos llamar sainete, que divertía –creo– tanto a los actores en el escenario como al público en la sala adaptada para las nuevas exigencias del espectáculo. Los montajes de Blas Braidot en el Contigo... América, nos acostumbraron a representaciones muy serias como Los que no usan smoking o Costumbres, y la representación de Pobre madre mía nos resultó –tal vez solamente a mí– algo fuera de lugar. Pero la risa dispersó rapidamente las sombras, y una vez adaptados a ese nuevo ambiente todo el mundo reía y se divertía alegremente con esta historieta de la madre buena y santa, cuyo hijo, un joven torero sacrifica involuntariamente a la santa madrecita, seducido por una mala mujer.
Los más visible de esa representación es indudablemente la dirección de Mario Ficachi, que logra arrancar risas con los mínimos detalles. Los jóvenes actores le responden con mucho entusiasmo, y todo resulta alegre, aunque bastante ingenuo, desde los decorados formados por telones dibujados como juguetes por Fernando Martínez Monroy, hasta el "joven galán", el valiente torero que canta con ayuda de un disco, enmarcado por la madre en una fotografía. Y aunque al final todos se mueren en una burlesca imitación de algunas tragedias shakespearianas, nadie se lo toma en serio y todo el mundo sale riéndose, bendiciendo a todas las madres del mundo, especialmente a las de México.
Para quienes desean divertirse nada mejor que pasar una noche dominical en el original teatrito instalado en una casa particular como Contigo... América.