FICHA TÉCNICA



Título obra Maríameneo

Autoría Juan Sánchez

Dirección Juan Sánchez

Grupos y Compañías Compañía La Zaranda

Elenco María Collado, Ana Oliva, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Eventos IV Muestra de Teatro Latino en México




Cómo citar Rabell, Malkah. "España con Maríameneo en la Muestra de Teatro Latino". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

España con Maríameneo en la Muestra de Teatro Latino

Malkah Rabell

Alguien dijo en la sala al finalizar la representación de la compañía española La Zaranda: "Esta Maríameneo pasó por Tadeusz Kantor, mas Kantor no pasó por ella. . ." Me llamó la atención la exactitud de la observación. Lo que más hizo mella en el público aquella noche cuando la Compañía española se presentaba con Maríameneo fueron los descubrimientos que cada espectador hacía por su lado de las huellas que la influencia del director polaco dejó en su paso por España y que tanto se reflejaba en el espectáculo de La Zaranda. Indudablemente al director de esta compañía, Juan Sánchez le encantan las dificultades del lenguaje y de las situaciones. Ya desde su introducción al programa de mano se inicia su desfile de palabras complejas y de las ideas aún más complejas que deja asomar en la sombra la silueta de Kantor, quien ha tenido una influencia decisiva sobre el teatro vanguardista en la España de los últimos años. Permítanme reproducir unas líneas del programa para percibir en una luz más clara la conciente o inconciente afluencia cantoriana: "Y María "La Loca" mide su tiempo porque cree en la muerte; es el epicentro de una espiral fantasmagórica, de un cataclismo de personajes en el vacío, indefensos, degradados, despojados de toda posible salvación, rodeados de puertas cerradas (ilusiones muertas)..." Podríamos remplazar la expresión "ilusiones muertas" por "clase muerta" y estaríamos aún más cerca de kantor.

Pero no es Tadeusz Kantor el único recuerdo que nos trae a la mente Juan Sánchez. La miseria y la muerte nos llega por todos los lados, especialmente desde nuestro propio ambiente por no pocas obras. Se nos presenta desde Sótanos y De la calle de Jesús González Dávila. Pero al lado de Juan Sánchez, los marginados del autor mexicano se tornan pálidos angelitos. Maríameneo, Maríameneo es indudablemente una obra desagradable. Su miseria no es dramática, y aún menos trágica. Es simplemente un grito de horror. No lo niega Juan Sánchez: "Es el eje de un muerto cortejo rutinario en continuo desfile". Sí, es muy exacto lo que señala el propio autor y director, ya que Juan Sánchez no sólo es el director sino a la vez el autor de esta obra, que nunca logra llegar a la grandeza aunque algunos cuadros son como hermosas imágenes. Recuerdo el de Maríameneo transformada en una santa con flores en el regazo y sendos cuadros religiosos a ambos lados.

¿Qué hacen mientras tanto los cuatro actores para salvarnos de tanta muerte y de tanta miseria? ¡Pues nada! Durante una hora y media o durante dos horas se repiten a sí mismos con las mismas palabras y los mismos gestos. Y por primera vez en un teatro mexicano oigo con toda claridad la pobreza del aplauso, que al final algunas buenas voluntades trataban de salvar redoblando su propio entusiasmo y su propio aplauso. Si tuviéramos que asistir tres veces por semana a semejante espectáculo, creo que terminaríamos en un manicomio, como /Maríameneo que debe ser una loca.

De los cuatro intérpretes, dos son mujeres, y creo que apenas principiantes, muy jóvenes por cierto, María Collado y Ana Oliva. Los dos hombres, Gaspar Campuzano y Francisco Sánchez, tienen infinitamente más tablas, y uno de ellos hace el papel femenino, el de la loca Maríameneo.Y aunque no soporto a los actores masculinos haciendo papeles femeninos (ni tampoco mujeres interpretando a hombres) sobre todo papeles de ancianas, debo admitir que bajo la máscara de Maríameneo uno de los dos actores logra darle a su interpretación bastante interés.

La escenografía, que consiste en una media docena de puertas cerradas como complemento, no ofrece belleza alguna. Más bien, toda la ambientación tiene algo de desesperantemente feo. En cuanto a la música que reúne diversas melodías y canciones de diferentes autores, trata de complementar la ambientación, y a veces lo logra.

En realidad al espectáculo le falta autor y le sobra dirección.