FICHA TÉCNICA
Título obra Mosquito
Autoría Athol Fugard, John Kani y Winston Nisxhone
Dirección José Filander Funes
Elenco Mario Balmasea, Pedro Rentería
Música Juan Marcos Blanco
Espacios teatrales Teatro del Bosque
Eventos IV Muestra de Teatro Latino en México
Cómo citar Rabell, Malkah. "Teatro Nacional de Cuba, en Muestra Latina". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Teatro Nacional de Cuba, en Muestra Latina
Malkah Rabell
Como segundo espectáculo de la IV Muestra de Teatro Latino se presenta en el Teatro del Bosque la Compañía Nacional de Cuba, en una obra de Athol Fugard, John Kani y Winston Nisxhone: Mosquito, que ya conocimos en México bajo el título de La isla, cuando se ofreció en el Granero hace una docena de años. Pieza aburrida, seca y poco teatral, el director cubano José Filander Funes logró transformarla en una puesta en escena dinámica, emotiva y muy teatral, estupendamente interpretada por dos actores: Mario Balmaseda, y Pedro Rentería. Y la excelencia de montaje subraya las intenciones políticas del autor.
La sorpresa ante este magnífico montaje es aún mayor cuando nos damos cuenta que no se trata de una obra cubana, sino de un texto de autor nacido en Sudáfrica, en la pequeña aldea de Middelburg, en 1932. Desde luego llegó a aprender el oficio dramático y literario en la bulliciosa ciudad de Porto Elizabeth y tal vez –no estoy segura– el material de Mosquito le dio su propia vivencia en una cárcel para presos políticos. Según se expresa en el programa de mano, el propio Filander Funes, hablando del dramaturgo: "Fue testigo de los agudos contrastes que caracterizan su país, donde existe una injustificada miseria para algunos y la más cruel opresión al negro y a todo intento de protesta contra el régimen". Como se ve en muchas circunstancias que igualmente prevalecían en Cuba en otras épocas, y por lo mismo se hacen familiares al director de escena.
Otra sorpresa es cuando nos damos cuenta que el episodio más dramático y mejor montado, no es un episodio carcelario, sino un episodio de "teatro dentro del teatro", tomado de la tragedia clásica griega de Sófocles: Antígona, representada por dos presos de la misma celda: Johnie y Winston, éste último en la figura femenina central: Antígona, contra la cual se rebelaba su machismo, y no sin razón, ya que la peluca y algunos otros elementos femeninos lo ponían en ridículo.
El director logra esta puesta en escena de la Antígona con la máxima economía de medios, tal como si fuera realmente montada y representada por presos políticos, en una perdida isla de la selva africana. Con unos coturnos de lo más primitivos, Johnie logra unos centímetros, cubriendo su cuerpo martirizado en más de una oportunidad con una túnica arreglada con mantas, y escondiendo su cara bajo una media transparente lo que transforma sus rasgos por completo. Pero es Winston quien siempre protestaba y se negaba a representar un papel femenino, que ofrece una cara extraordinaria bajo su pintura negra y su peluca con franjas de lana blanca que le da todo el aspecto de una escultura africana. Johnie impone fuerza y ampulosidad a su personaje de Crean, rey y tío de Antígona, y Winstor impone igual fuerza a su aspecto físico, sobre todo a su máscara facial producida con su propia cara.
La obra se inicia y se termina con la fuga de dos presos, lo que da la impresión de que la vida carcelaria ha sido un recuerdo de pesadilla en la mente de los dos fugitivos. No sé si este detalle se debe al original o es un detalle agregado por el metteuren scene. De una u otra manera, tal como lo presenta el director da mucho movimiento y dinámica al texto. La música original de Juan Marcos Blanco, ejecutada con un tambor, da un especial dramatismo "africano" a toda la representación, con sus intenciones políticas y su solidaridad fraternal entre las razas y los pueblos.
Si la misma calidad que tiene Mosquito –apodo que los prisioneros dan al director de la cárcel quien zumba constantemente en torno de sus presos como si fuera uno de esos bichos que se dedican a chupar la sangre de los presos–, pues sí, si esta misma calidad tiene la mayoría de los montajes de Filander Funes, sería interesante invitarlo a México con su grupo de actores para una temporada prolongada de representaciones.