FICHA TÉCNICA



Título obra Sótanos

Autoría Jesús González Dávila

Dirección Jesús Angulo

Elenco Alfredo Alfonso, Francisco Haros, Miriam Aragón

Notas de escenografía Jesús Angulo / diseño gráfico

Espacios teatrales Foro Shakespeare




Cómo citar Rabell, Malkah. "Sótanos de Jesús González Dávila". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Sótanos de Jesús González Dávila

Malkah Rabell

En la lucha por obtener una obra desagradable, con el máximo desagrado naturalista, Sótanos de Jesús González Dávila puede indudablemente obtener el primer lugar. Para quienes recuerdan la pieza de Harold Pinter: El sirviente mudo la obra de Dávila resulta familiar. Pero Pinter no llega a tales extremos de "realismo" como lo hace el autor de Sótanos que actualmente se presenta en el Foro Shakespeare. En Pinter hay misterio y poesía, en tanto en el autor de Sótanos, quien en los inicios de su carrera, allá por el 1968, tenía mucho de poeta misterioso, el realismo extremo lo envenena todo en el escenario y también al público en la sala. Y no es el único, muchos escritores de la nueva generación en México siguen el mismo camino. Vicente Leñero con la fuerza de su personalidad y con la inteligencia de sus teorías arrasó con todo lo que fue el verdadero Dávila para dejarnos algo así como una sombra desnuda.

¿De que se trata en esos sótanos? Es difícil responder. Hay dos hombres que se golpean en el escenario. Ahora te pego yo, Alfonso, luego el otro Pancho le pega al primero. Descansan unos minutos, y el combate a puño limpio vuelve a comenzar. Me siento incapaz de calcular cuántas veces se inicia y reinicia semejante absurda lucha. Parece como si en el escenario se llevara a cabo mucha acción y muy pocas palabras. Esos actores, Alfredo Alfonso y Francisco Haros, son más gimnastas que intérpretes. Y de repente aparece una tercera figura. Esta vez femenina entonces los combates se transforman en coitos, ¿o violaciones? No, de ningún modo lo podemos considerar como tales. Miriam Aragón como Marce ayuda al primero, Alfonso, y al segundo, Pancho, simplemente es ella que lo viola, aunque el otro se defiende como puede. Francamente si tuviera el mínimo interés por ver la ejecución de un coito iría a un lugar muy distinto, en vez de un teatro. A ninguno de los tres se les entiende muy bien sus parlamentos. En cambio, lo que hacen se ve con lujo de detalles, con todos los pormenores. Esa gimnasia sexual se realiza con todo realismo. Parece que el director, Jesús Angulo les dio unas buenas lecciones. Después de las luchas libres y después de las románticas entregas al por mayor, seguimos sin enterarnos de quién es quién y qué busca cada uno de ellos.

El escenario del teatro Shakespeare no deja de ser de difícil construcción para la escenografía, y el diseño gráfico de Jesús Angulo se nos hace bastante feo, no sé si por voluntad del director o por involuntaria imposición. ¡Qué lástima que últimamente el Foro Shakespeare ha sido el receptáculo de toda clase de obras sobre elementos marginados, tal vez involuntariamente se ha transformado en el refugio de un arte homosexual!.¡Lástima! Ese foro, que es representativo de uno de los numerosos teatritos que últimamente van surgiendo por todas partes para grupos independientes, marchaba muy bien en sus inicios. Luego el éxito de ciertas obras homosexuales pareció dar alas a tales representaciones, para seguir su ejemplo. La crisis económica hizo el resto.

Jesús González Dávila ya puso varias obras suyas en el mismo foro, y en cuanto a Sótanos, aunque Vicente Leñero asegure que es la que más responda a lo que él considere: "teatro realista naturalista, una demostración más de la vigencia del teatro de la palabra..." pues creo que precisamente lo que más falta a Sótanos es la palabra. Es más bien un espectáculo basado en técnica corporal, como coitos y lucha libre, cambio todas esas partes de la obra que sugiere un misterio policial, se diluye en la nada.

Con toda humildad nos permitiríamos sugerirle a Jesús González Dávila, que vuelva a sus tiempos de poeta, cuando los misterios, a menudo bellísimos, se tejían y entretejían a través de las palabras, a través de sus textos.