FICHA TÉCNICA



Título obra Fedra

Autoría Héctor Mendoza

Dirección Héctor Mendoza

Elenco Ofelia Medina, Para Tarra, Jorge Antolín, Héctor Godoy

Escenografía Alejandro Luna

Espacios teatrales Juan Ruiz de Alarcón




Cómo citar Rabell, Malkah. "La Fedra de Héctor Mendoza". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

La Fedra de Héctor Mendoza

Malkah Rabell

La Fedra de Héctor Mendoza que actualmente se presenta en el teatro universitario: Juan Ruíz de Alarcón, es la misma que conocemos desde épocas clásicas. Se basa en la historia de la esposa del rey de Trecenia, enferma de amor por el hijo de su cónyuge, Hipólito, o como canta el coro de mujeres de Eurípides en su tragedia del mismo nombre, Hipólito: "Se consumía en sus moradas acostada en su lecho doliente y cubría con velos ligeros su cabeza rubia. Y he sabido que hoy se cumplen tres días desde que por su boca ambrosina no entra en su cuerpo el trigo de Demetrio, queriendo en su escondida pena llegar al término de su vida desdichada... " Más, Hipólito en su pureza la rechaza aunque está enamorado de ella, y enfurecida Fedra, lo acusa ante su padre de haber tratado de violarla. El anciano rey Teseo maldice a su progenie, y consigue del dios de los mares Poseidón, quien le ha prometido cumplir tres de sus peticiones, que castigue a su hijo con la muerte. Héctor Mendoza no ha cambiado la historia, sólo ha transformado psicológicamente a sus héroes. Los ha vuelto más modernos, más freudianos, y al transformar algunos de los rasgos psíquicos de sus protagonistas también ha lanzado una luz nueva sobre éstos, y sobre todo la tragedia.

El propio Héctor Mendoza nos asegura: "En mi visión de Fedra, no pueden estar ausente ni Eurípides, ni Ovidio, ni Racine, ni tampoco O'Neill, ni D'Annunzio, ni Marguerite Yourcenar. Todo el mundo que llevo dentro, lo vivido, lo leído, tienen que estar ahí". Y todo ese mundo anímico que el dramaturgo siente en sus entrañas, lo entrega a sus héroes, los remodela y de sus manos como de su corazón, surgen unos personajes cubiertos con máscaras renovadas, con nuevas pasiones y nuevos intereses. Su coro de mujeres trecenias deja de alabar a sus dioses para preocuparse de asuntos estatales. Lo que tampoco les impide el chismorreo sabroso que en torno de los famosos personajes suelen correr las calles en todas las épocas históricas. Desde luego, Fedra en lugar de un jefe de policía tiene a su aya que conoce el alma humana y sabe descifrar las hipocrecías bajo los halagos. Es la tradicional aya de las tragedias clásicas, pero con mucha más profunda sabiduría psicológica. El rey Teseo es un aventurero con sed de mar, que recorre el mundo conocido en su época. Pero sobre todo es diferente de sus congéneres de siglos idos, el hijo de Teseo y de una amazona, Hipólito. Ya no es el joven puro, entregado en cuerpo y alma a la diosa Artemis. Le prefiere a una mujer de carne y hueso, de pasiones desatadas como su madrastra Fedra. Y la pasión de ésta es indudablemente física, sensual y sexual. Es sobre todo la últimaescena que produce un efecto aterrador y demuestra hasta qué punto Fedra está dominada por el sexo.

En el papel de Fedra la muy conocida, admirada y sugestiva actriz Ofelia Medina se impone por su arte dramático, con la cual sabe dar cambios a cada escena. A veces de verdad parece una silueta pintada en un vaso griego. Su arte no nos sorprende, estamos acostumbrados a los elogios que la actriz recibe. Pero al lado de ella una actriz menos conocida, y a quien lamentablemente vemos poco en los escenarios capitalinos, Para Tarra, en el papel de la aya logra el prodigio de casi llegar a la misma altura que Ofelia Medina por su naturalidad y clara dicción, aunque resulta demasiado joven para el personaje. Entre las dos se puede decir que opacan al resto del reparto.

Las figuras masculinas no logran conquistar de la misma manera la admiración del auditorio que las femeninas. Jorge Antolín como Hipólito es un intérprete todavía novato y no siempre convence. Y en cuanto a Héctor Godoy en el reducido papel de Teseo es un actor bastante deficiente, con una dicción que deja mucho que desear.

Desde el primer instante, el público queda admirado por la escenografía de Alejandro Luna, que cubre el escenario de columnas inmensas que crea la impresión de un bosque que permite a los actores un movimiento más intenso y coreográfico. No sólo autor, sino director de escena, Héctor Mendoza da a toda la representación un ritmo ágil, muy preocupado por la técnica corporal, con tina capacidad dramática que a menudo aterra. El espectáculo entusiasma al auditorio que en un simple día de la semana llenaba totalmente la sala del teatro Juan Ruíz de Alarcón.