FICHA TÉCNICA
Título obra Las Leandras
Autoría Emilio González del Castillo y José Muñóz Román
Dirección Manolo García
Elenco Irán Eory, Carlos Monden, Víctor Torres, Luis Manuel Pelayo, Mariano Zayas, Amparo Arozamena (Amparito)
Escenografía David Antón
Música Francisco Alonso
Vestuario Fernando Yáñez
Espacios teatrales Teatro Lírico
Cómo citar Rabell, Malkah. "Las leandras en el Teatro Lírico". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Las leandras en el Teatro Lírico
Malkah Rabell
Siempre he tenido la idea de que Las Leandras –texto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román, con música del maestro Francisco Alonso– era una zarzuela clásica. Pero resulta que se trata, según lo anuncia el programa de mano, de "una revista musical multicentenaria de todos los tiempos". Empero una revista que se basa en un argumento cómico, lo que se me hace puede ya figurar como una zarzuela doblada de una revista, que a su vez se presenta con bailes y cantos, y escenas cómicas, de una manera casi independiente de la parte dramática, lo que quita unidad al espectáculo.
No es aquí lugar para analizar este género tan español como es la zarzuela y que nació en España, según algunos en el siglo XVI, en un lugar llamado La Zarzuela, y según otros en el siglo XIX como un género dedicado a luchar contra la ópera italiana y la italianización del género musical en España. Según dice Antonio Peña y Goni; "Nuestra nacionalidad (la española) musical, después de las innumerables tentativas frustradas por crear la ópera española, iba a surgir lozana, potente y vigorosa en la ópera cómica o realmente desde su primera aparición fue una "revista".
El estreno en el teatro Lírico el 17 del presente, no logró despertar el entusiasmo de un público bastante numeroso pero frío, como ajeno a este género tan típicamente español. La historia de esta compañía teatral, que se hace pasar por un internado de señoritas para engañar al tío ricachón de la estrella, y se instala en una casa que con anterioridad fue un prostíbulo, provoca una infinidad de enredos y quiproquos dignos de tal situación, pero que no han hecho reír con exceso al público. Tampoco Irán Eory es una vedette de mucho temperamento o de un misterioso erotismo como para despertar al auditorio de su somnolencia e inyectarle el entusiasmo y el ritmo alegre de una auténtica zarzuela. Llegó un momento dado en que ya no sabíamos si el público contagiaba su frialdad al escenario, o al revés, si es el escenario que dejaba frío a la sala. En realidad fue toda la parte considerada como la revista, y que se supone que estas "alumnas" del internado preparan para su próximo espectáculo, que más gustó con su música muy alegre y melodiosa y con sus bailes coreográficamente bastante simples. Todo el mundo cantaba y bailaba, y a cada rato cambiaba de vestimenta que reemplazaba el buen gusto por lo lujoso de la ropa, sobre todo la femenina, que se debía a Fernando Yáñez. La escenografía de David Antón extrañaba por sus colores rojos que chocaban contra los colores igualmente rojos de los uniformes de las señoritas internadas. Lo que más añorábamos del espectáculo era la falta, la ausencia de músicos en vivo en la fosa tradicional.
El reparto resultaba bastante numeroso. Lástima que, aparte de Carlos Monden, quien interpretaba al director de la compañía y del internado, ninguno de los demás actores entusiasmaba por su actuación. Aunque tampoco Monden, excelente actor tanto de comedia como de géneros más serios, tenía mucha oportunidad de lucirse. Ninguno de los numerosos actores del reparto lograba darle mayor vitalidad a sus personajes. Víctor Torres demostró que es el cómico más desagradable que puede darse y en su papel del Tío Francisco repitió lo que siempre suele hacer para despertar de una manera vulgar la risa del público. Luis Manuel Pelayo, que desde hace mucho no vemos en los escenarios capitalinos, no dio ningún interés a su reducido papel de viejo actor que se presenta como el portero del internado. Quizá el joven actor Mariano Zayas tiene madera de comediante, por lo menos baila bien; Amparito Arozamena es una actriz muy querida por el público habitual de esa clase de teatro y tiene mucho oficio. En cuanto a la "vedette" internacional, Irán Eory, no llega ni a "vedette" nacional, es bonita, pero fría; canta y baila, pero con igual frialdad.
Cuando los actores no dan todo el ancho de sus papeles, se suele echar la culpa al director de escena, que en la presente oportunidad es Manolo García. No sé si la zarzuela o las revistas no son su especialidad, o si comete los mismos errores y no logra sacar a sus intérpretes de una nota fría, también en otros géneros.