FICHA TÉCNICA
Título obra Las criadas
Autoría Jean Genet
Dirección Gonzalo Valdés Medellín
Elenco Héctor Álvarez, Óscar Narváez, Adrián Gómez
Espacios teatrales Polyforum Siqueiros
Cómo citar Rabell, Malkah. "De nuevo Las criadas en otro teatro". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
De nuevo Las criadas en otro teatro
Malkah Rabell
La última puesta en escena en México de Las criadas de Jean Genet se debió a Gonzalo Valdés Medellín, un muy joven director de escena, quiza más escritor que director, pero que promete mucho en ambas zonas. La representación se llevó a cabo en el teatro Polyforum Siqueiros y no tuvo larga vida. Actualmente se reestrenó en el teatro Roma y pese que la obra no es para el gran público, la breve sala del Roma estaba casi repleta. Tal vez porque gústenos o no, Jean Genet es uno de nuestros grandes escritores del siglo, y sobre todo uno de los pocos dramaturgos modernos conocido con bombos y platillos fuera de las fronteras de su país: Francia.
No es fácil acercarse al pensamiento de Genet, escritor muy complejo y sobre todo muy enrevesado en su manera de expresarse. Si su finalidad fuera el realismo, desde luego ese lenguaje florido que pone en boca de sus dos jóvenes criadas, resultaría ridiculo. Pero nada más lejos que el realismo del espíritu del escritor francés. Pienso que los largos discursos de Clara y Soledad, las dos protagonistas, no son más que el reflejo, la imagen del drama subjetivo de esas dos muchachas las dos criadas, que han llegado a odiar con toda su alma a la "generosa" patrona, la madame que les regala sus viejos vestidos, y con cada palabra y cada gesto les hace sentir que son seres inferiores, que pertenecen al mundo de la cocina. Ese odio de las dos sirvientas atraviesa toda la obra como un cuchillo, pero en un lenguaje poético de alto vuelo que poco tiene de la verdad anímica de esos dos seres atormentados. No obstante lo admitimos, porque el teatro y el arte en general, sólo se admite cuando llega hacia nosotros en su transformación poética.
Por otra parte el muy joven director Gonzalo Valdés Medellín, logró cierta transformación tanto del lenguaje como del sentido dramático de la obra dando mayor sentido de veracidad a los personajes, que llega con mucha mayor rapidez a la comprensión del público, sobre todo del auditorio del teatro Roma, bastante popular, que hasta llegaba a reírse en numerosas oportunidades.Y es la primera vez que oigo reírse a los espectadores ante una obra de Genet. También es la primera vez que me encuentro ante una adaptación de Genet a México. Probablemente a los admiradores del escritor francés les moleste semejante adaptación. Porque en realidad Genet da más bien la impresión de no situar su acción en parte alguna. Sus dramas ofrecen la sensación de situarse fuera de una determinada dimensión geográfica.
En cuanto al uso del escenario, llegaba a una excesiva modestia, si tomamos en cuenta el rango económico de una "señora" que en Europa tiene dos sirvientas. Pero sólo así, con mucha modestia, los jóvenes directores reducidos a sus propios esfuerzos, pueden lograr presentarse en un escenario profesional. Desde luego, lógicamente, el ambiente del cual habla del dramaturgo se hallaba mucho más a sus anchas en el circular escenario del Polyforum Siqueiros que en el modesto foro del teatro Roma.
La representación sólo cuenta con tres intérpretes, de los cuales uno, Héctor Álvarez, en el papel de Clara, una de las dos criadas, fue nominado para el premio de coactuación por la "Agrupación" de periodistas de teatro". Y fue una nominación muy bien merecida para este papel nada fácil, para el cual el director siguió –por igual que para los otros dos protagonistas– la tendencia modernista, de colocar a interpretes masculinos en papeles femeninos, tal como lo impuso el autor cuando estrenó la obra en la cárcel donde purgaba una de sus tantas penas, y donde sólo contaba con improvisados actores masculinos. Héctor Alvarez como Clara, Óscar Narváez como Soledad, las dos sirvientas, y la "señora" actuada por Adrián Gómez, han formado un trío disciplinado, con temperamento dramático, que a veces llegaba a lo trágico, y con mucha claridad de dicción. Hasta Adrían Gómez, quien en su actuación en el Polyforum Siqueiros gritaba demasiado, logró someterse a una más severa dirección, y dominó su voz, adquiriendo un tono más natural. Lo que dio al segundo acto más vitalidad, y le permitió competir en calidad con el primero. Uno de los elementos más sugestivos de la puesta en escena fue la música de José Antonio Alcaraz, que lograba subrayar el drama de esas dos almas primitivas y no obstante apasionadas.