FICHA TÉCNICA



Notas Primera parte del balance anual del teatro en la Ciudad de México durante 1987.




Cómo citar Rabell, Malkah. "Una mirada retrospectiva sobre el año teatral en México". El Día, 1987. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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El Día

Columna Se alza el telón

Una mirada retrospectiva sobre el año teatral en México

Malkah Rabell

Quizá en toda la historia del teatro de México no hubo tal cantidad de espectáculos como en el presente 1987. Espectáculos teatrales que se representaban en los lugares más inconcebibles: casas particulares, bares, bibliotecas, librerías, carpas, restaurantes... Nada detiene el cauce de esa búsqueda de nuevos hogares para obras nacionales o extranjeras. Y ante ese diluvio de representaciones no podemos dejar de preguntarnos: ¿Por qué tantos grupos independientes, aficionados o profesionales han surgido de repente? ¿Por qué precisamente en una época de tanta crisis económica? En realidad pueden surgir numerosas respuestas, infinitas teorías. Mas ninguna solidamente afincada en la realidad. En cierto modo la cantidad resulta como una sombra enemiga de la calidad. En lugar de reunirse diversos grupúsculos en una sola unidad y ofrecer todas las posibilidades artísticas y económicas reunidas, cada media docena de aficionados al arte teatral se refugia ..en un foro improvisado y lleva al escenario alguna obra que hace no pocos años ya fue estrenada en México. Si alguna virtud tienen esos grupúsculos es su tendencia a buscar obras de autores nacionales. Pero por lo general, esos espectáculos con actores en su mayoría jóvenes que apenas se dan a conocer, carecen de validez, y rara vez podemos abandonar la sala provistos de alguna alegría especial, de alguna sorpresa inesperada.

Y vuelve la interrogante: ¿por qué tanta cantidad para ofrecer tan pocas virtudes? ¿Por qué no se reunen varios grupos para con el empuje de lo multifascético ofrecer una mayor calidad. Y la presencia del fantasma de la crisis nos obliga consciente o inconscientemente a buscar en la misma, una razón más o menos valedera. Pero ninguna bastante lógica. ¿Tal vez ese nacimiento de numerosos grupos y compañías se deban a que mucha gente perdió otros trabajos más sólidos y más seguros? ¿Muchos han perdido el sostén de la radio, de la televisión o de la burocracia, y sólo les quedó el apoyo efímero de los espectáculos? Tal vez.

En cuanto a la calidad, quisiera encontrar una media docena de espectáculos para ofrecerlos como un muestrario de una temporada. Y no los encuentro. Ni en el teatro comercial, ni en el universitario, ni tampoco en los independientes podemos encontra la materia de una sólida selección. Mejor revisemos con cierto cuidado lo relativamente mejor de la temporada y empecemos por el teatro profesional.

En los dos teatros dirigidos por Manolo Fábregas, en el San Rafael. Y en el Manolo Fábregas, se presentó en el primero al principio del año: Barnum, y en el segundo triunfaba un actor de comedia como Jorge Ortiz de Pinedo, ambos continuaciones de la temporada del año pasado. Eran representaciones agradables para pasar el rato y confirmaban la buena opinión del arte de dos actores: Héctor Bonilla, como protagonista de Barnum, papel que lleva sobre sus espaldas toda la historia de ese director de un circo. En cuanto a Sálvese quien pueda demuestra que Jorge Ortiz de Pinedo es el excelente actor de siempre, sobre todo en papeles de carácter.

Al terminar la temporada de Barnum en el San Rafael apareció otra comedia: La crónica de una suegra con Jacqueline Andere en el papel protagónico que no daba muchas posibilidades de. creación a esa primera actriz. Al lado de la Sra. Andere fue sobre todo visible en su papel de la suegra Carmen Montejo, y el público se divertía pero sin exceso de entusiasmo.

La representación que conquistó al público fue sobre todo La alegría de las tandas que preocupó en rejuvenecer viejos chistes y recordaron la presencia de María Conesa. volvieron a aparecer las tiples cómicas, aún desconocidas en este género como María Teresa Monroy, actriz joven y muy versatil, con María Galindo, actriz cómica nata, y Blanca Sánchez, excelente actriz de géneros más serios pero poco adaptable a la revista. También Enrique Alonso hizo derroche de alegría en su labor de director, como en él de actor. Y sobre todo nos alegró ver la fosa de la orquesta ocupada por músicos de carne y hueso, músicos "en vivo". Fue uno de los espectáculos profesionales que más entusiasmó al público en el transcurso de 1987.

Un espectáculo que ya se presentó por primera vez el año pasado: Tamara de John Krinzanc con un nuevo reparto bastante más pálido bajo la dirección también de Rafael López Miarnau. Tal vez su interés se debía sobre todo a lo novedoso de la puesta en escena que se llevó a cabo en una casa particular, llevando a los actores seguidos por el público a las diversas habitaciones del edificio. La presente puesta en escena tuvo mucho menos éxito que la del año pasado.

Quizá de las puestas en escena profesionales la más dramática y fuerte fue el drama de Arthur Miller: Todos eran mis hijos donde brilló en el papel central Narciso Busquets acompañado por la excelente actriz María Eugenia Ruiz y por el joven actor que se inicia pero que promete mucho, Óscar Bonfiglio. La fuerza dramática con su sentido social de Arthur Miller encontró en Oscar Morelli un director muy respetuoso y disciplinado.

En cuanto a las obras nacionales y las compañías independientes hablaremos de ellas en una próxima nota.

Continuará