FICHA TÉCNICA
Título obra Todos eran mis hijos
Autoría Arthur Miller
Dirección Óscar Morelli
Elenco Narciso Busquets, María Eugenia Rius, Óscar Bonfiglio, Raquel Morelli
Cómo citar Rabell, Malkah. "Todos eran mis hijos de Arthur Miller". El Día, 1987. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Todos eran mis hijos de Arthur Miller
Malkah Rabell
Escrita en 1947, fue la primera obra de Arthur Miller. Dada a conocer apenas terminada la guerra, Todos eran mis hijos llegaba a la conciencia del pueblo norteamericano en un momento cuando aún no se había apagado el dolor de los muertos y desaparecidos; cuando las heridas todavía estaban abiertas. En unos pocos años, con su segunda obra: La muerte de un viajante, Arthur Miller llegó a ser uno de los grandes autores dramáticos de su país, al lado de Tennessee Williams. Pero como autor social, que se acercaba y profundizaba los más importantes problemas de la vida social y política, era el más esencial, el más trascendente. Cada una de sus obras analizaba algún problema sociopolítico de la vida nacional ya contemporánea ya histórica. En Todos eran mis hijos, Miller no tuvo miedo de lanzar una luz cruda sobre los intereses económicos que se escondían detrás de una luz cruda sobre los intereses económicos que se escondían detrás de la máscara patriótica. En plena sangría bélica, los grandes negociantes de los armamentos buscaban sus propios intereses, o como le dice a su hijo el protagonista de la obra Joe Keller, propietario de una fábrica de elementos para aviones de guerra: "Yo quería asegurar tu porvenir..." (cito de memoria) aunque ese porvenir fuera realizado a base de la sangre de los demás hijos del pueblo norteamericano. De ahí el título: Todos eran mis hijos. Aunque Joe Keller se acordó tarde de que también sus propios hijos podían pagar con su sangre el olvido de los hijos ajenos.
Hace mucho que esa obra no ha sido presentada en los foros mexicanos. Pero otra vez se hace actual en estos terribles momentos que vivimos, con la guerra que amenaza. Qué lástima que al auditorio parece no interesarle mucho y prefiere ver una comedia que divierte y hace olvidar los graves peligros en que se desarrollan estos tiempos presentes. También la representación tiene la mala suerte de haber subido al escenario en víspera de las fiestas navideñas cuando la población está más interesada en compras y preparaciones de diversas actividades, en diversas diversiones de fin de año en lugar de presenciar un drama excesivamente actual.
No solamente Arthur Miller vuelve al escenario con esta obra. También volvemos a encontrar a un gran actor que hace mucho está ausente del foro: Narciso Busquets, quien en el papel de Joe Keller, el hombre quien ante la ambición del dinero olvidó todas sus obligaciones de patriota, de hombre y de padre, para quien todos los hijos de su país deben ser "Sus Hijos". En cambio, los que no lo olvidaron son precisamente sus dos hijos, y uno de ellos lo ha pagado con su propia vida.
En esta obra, de un extenso reparto, sobre todo brillantes actores: Narciso Busquets, como Joe Keller; María Eugenia Rius, como su esposa, que ante la compleja situación; pierde el equilibrio mental; y el muy joven actor Óscar Bonfiglio, como el hijo Chris Keller. Los tres son excelentes en sus determinados carácteres. Narciso Busquets ya ha perdido esa fascinación personal que su sola presencia imponía, pero no ha dejado de ser el espléndido actor que se impone al público, especialmente en los momentos dramáticos. Lo mismo puede decirse de María Eugenia Rius, especialmente de mucha fuerza en los momentos dramáticos. En cuanto a Óscar Bonfiglio, que tiene poco tiempo en el arte teatral, parece ya un actor maduro, pese a su juventud. Lo recuerdo en su excelente interpretación de hace dos años: La mejor manera de arruinar la vida de sus hijos. Si aún no recibió el premio de revelación merece recibirlo por el papel del hijo de Keller. Los demás seis actores que toman parte en la representación, no siempre han estado a la altura de sus obligaciones dramáticas. Sobre todo Raquel Morelli, en el papel de Ann –que fue la novia del hijo que murió en uno de sus vuelos durante la guerra– está bastante acartonada en este importante papel de muchacha desgarrada entre la necesidad de rechazar o bien a su propio padre, o al padre de su antiguo novio.
Como director, Óscar Morelli ha impuesto un ritmo muy disciplinado, y un orden a todo el reparto que se nota en el conjunto de las actuaciones. Lástima que algunos actores del reparto, quedaron bastante acartonados y caían en la monotonía.