FICHA TÉCNICA



Título obra La Srita. de Tacna

Autoría Mario Vargas Llosa

Dirección Emilio Alfaro

Grupos y Compañías Compañía de Norma Aleandro

Elenco Norma Aleandro, Noemi Morelli, Jorge Patraglia

Escenografía Jorge Sarudiansky

Espacios teatrales Sala Miguel Covarrubias

Eventos Muestra de Teatro Latino




Cómo citar Rabell, Malkah. "La Srta. de Tacna el final de la muestra de Teatro Latino". El Día, 1987. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

La Srta. de Tacna el final de la muestra de Teatro Latino

Malkah Rabell

Hace unos años hemos tenido la oportunidad de presenciar en México la misma obra de Mario Vargas Llosa: La Srta. de Tacna bajo la protagonización de Silvia Pinal, y actualmente señala el final de la Muestra de Teatro Latino. En aquella ocasión, la prensa especializada se mostró muy severa con la pieza del autor y novelista peruano. Lo que por aquellos días me pareció exagerado. La obra de Vargas Llosa no me pareció tan mala, ni tampoco excesivamente buena. Caso extraño: la vuelvo a ver con la Compañía de Norma Aleandro grupo argentino, y la obra se me hace infinitamente peor que en aquella puesta mexicana de un director cuyo nombre no recuerdo. Y me pregunto extrañada: ¿Por qué? Ya que la puesta en escena de Emilio Alfaro cuenta con la actuación de la propia Norma Aleandro, que ya adquirió mucha fama por su presencia en la película: Historia Oficial, y que en el presente caso, en el papel de La Srta. de Tacna arranca ovaciones a cada fin de acto de un público que llena hasta el último rincón del teatro universitario: Sala Miguel Covarrubias.

Y vuelvo a preguntarme a mí misma. ¿Por qué nada de esta puesta en escena me entusiasma? Y hasta llego a decir –lo que puede parecer un pecado de lesa-majestad– que la misma Norma Aleandro no llega a la altura que yo le suponía. Desde luego, su creación del personaje es interesante. Es cierto que realizado con bastantes triquiñuelas. Pero nada encanta tanto al auditorio como los trucajes de un intérprete. Lo difícil del papel es que la actriz debe representar a dos personajes a la vez: la Srta. de Tacna en su juventud y la misma señorita en su avanzada ancianidad. Y ha de realizarlo sin cambiar de ropa ni de maquillaje. La misma ropa se transforma y transforma al personaje por el arte y magia de la actuación, en personaje ya joven, o ya anciano. Norma Aleandro de repente de alta y vivaz moza, se transforma en pequeña viejita, por lo menos una cabeza más baja que la joven; su voz adquiere otras tonalidades, es casi una voz hombruna. Lástima que el teatro Covarrubias, construido para la danza, no posee buena acústica y en el lugar bastante alejado, donde estaba sentada no me llegaban muy claros los parlamentos. En cuanto a sus actitudes de joven, sus gesticulaciones resultaban bastante poco naturales.

Y otra vez, pregunto: ¿por qué?, ¿por qué tanta indiferencia me embarga frente a esta obra? La primera obra argentina que vi al iniciarse el festival, fue: El reñidero de la Comedia Cordobesa que me dejó impresionada y emocionada tanto por el texto dramático de Sergio Cecco, como por la excelente y violenta dirección de Carlos Jiménez. Esta vez tengo que admitir que la dirección de Emilio Alfaro que colocó toda la acción en una habitación cerrada por dos paredes que forman con la tercera pared, que es el público, como un triángulo, creó una atmósfera muy urbana, cerrada y hasta asfixiante. Nada nos hace pensar que nos encontramos en una aldea, en un paisaje de verdor, tal vez una selva. Parece mentira que una escenografía pueda cambiar a tal punto el sentido de una atmósfera teatral. Puede que la escenografía de Jorge Sarudiansky involuntariamente influye sobre el espectador. Los actores resultan bastante desiguales en sus actuaciones y es difícil que pueda citarlos, ya que ninguno de ellos aparece en el programa de mano con el nombre del personaje que incarna. De los dos únicos personajes que me han gustado especialmente creo que se trata de Noemí Morelli como la Prima de la Srta. de Tacna, y Jorge Patraglia, en el papel del hijo de la prima, un joven escritor que recurre a la vida de la Srta. de Tacna para crear una novela de amor. Sobre todo me pareció muy falso uno de los actores mayores en el papel del abuelo, quien nos cuenta la intervención de una indígena en su vida de marido fiel, que pide perdón a su esposa y su manera de despreciar a la "india" se nos hace auténticamente indignante.

El resultado de mi falta de entusiasmo por la obra es –posiblemente– su ausencia de atmósfera, su falta de creatividad de la mayoría de los actores, y la poca poesía de la escenografía. En cuanto a la propia obra es muy pobre en acción, en intensidad dramática y en posibilidad de lucirse de la mayoría de los intérpretes.

No podemos contentarnos con la interpretación de Norma Aleandro. Una golondrina no hace el verano. Y hasta para quienes la actriz argentina fue una revelación, es difícil contentarnos con ello.