FICHA TÉCNICA



Título obra Las bellas imágenes

Autoría Pablo Salinas

Dirección Gerard Huillier

Elenco Elsa Aguirre, Roberto Ballesteros

Escenografía Corzo Duarte




Cómo citar Rabell, Malkah. "Las bellas imágenes de Pablo Salinas". El Día, 1987. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Las bellas imágenes de Pablo Salinas

Malkah Rabell

Hace unas décadas, en la época del "boom" de la dramaturgia mexicana Pablo Salinas fue un brillante autor nacional. Durante los 20 años de silenciada la dramaturgia local, cuando los jóvenes directores buscaban su inspiración en autores vanguardistas universales, también Pablo Salinas quedó marginado. Mas, ahora, cuando vuelve a renacer el drama mexicano y resurge el interés por un teatro nacional, a su vez Pablo Salinas retorna, y hace un retorno triunfal. Su comedia dramática: Las bellas imágenes, que actualmente se presenta en el teatro Benito Juárez, es un éxito que no sólo llena la sala los domingos, llama también la atención de un público heterogéneo cualquier día de la semana dentro y fuera de la sala teatral.

Comedia dramática –tal como actualmente se suele llamar determinados dramas–, sólidamente concebida y construida, bien compenetrada con la psicología de sus personajes, y con un segundo acto inesperado, sólo cuenta con dos personajes, una pareja hombre y mujer, cuya figura femenina dio lugar a otra vuelta; la de Elsa Aguirre. Actriz que desde hace unos años había abandonado su carrera artística para retirarse al silencio y tranquilidad de la vida privada, encontró en el papel de Evelia a un personaje muy apropiado a todas sus posibilidades artísticas y físicas. Tratase de una solterona, que ya perdió su juventud, pero aún conserva algunos rasgos de su pasada belleza y cuya profesión es dar clases de personalidad. Tal profesión le impone no pocas ridiculeces. A veces no sabemos muy bien si las extravagantes y falsificadas actitudes, así como la voz impostada, de Evelia se deben al personaje o a la protagonista; a la creación de una muestra de personalidad llena de falsos prejuicios, o a la falta de naturalidad de la intérprete. Por fortuna en el segundo acto, cuando una inesperada aventura de amor le devuelve la felicidad, aunque sólo sea para un tiempo tan corto como un sueño, Elsa Aguirre recupera la espontaneidad y a la vez la claridad y naturalidad de su voz, y se transforma en una actriz no sólo bonita sino dotada de una buena dicción y de conocimientos de su profesión. Sus escenas dramáticas son excelentes.

En la figura masculina aparece el joven actor Roberto Ballesteros, papel que en el primer acto parecía como escrito especialmente para él, con sus actitudes de joven audaz, en la "onda", acostumbrado a posar ante la cámara en su profesión de modelo. En este primer acto su voz resulta perfectamente clara y comprensiva en todos sus parlamentos, y desde su aparición conquista el escenario. Lamentablemente en el segundo acto, no sabemos por qué, tal vez porque en ese segundo acto el personaje se arranca la máscara y aparece como otro ser humano, más tragico y complejo, en ese segundo acto Roberto Ballesteros empezó a hablar muy de prisa y en un tono excesivamente bajo. Así que en esta parte de la obra que era la más importante para comprender al personaje y también ubicar la siguiente conducta de Evelia, resultó que se nos perdía la mayor parte de los parlamentos. Creo que es un mal fácil de remediar con la intervención del director: Gerald Huillier.

En cuanto a Gerald Huillier, el director, supo darle a todo la representación un ritmo ágil, impuso a la primera figura, Elsa Aguirre, un tono ridículo y conmovedor a la vez, y creó en torno de ese personaje una atmosfera de la misma formación. En resumen, manejó a los dos intérpretes con mano hábil. También eligió una escenografía, la de Corzo Duarte, que sin llegar a grandes complejidades resultaba muy agradable y apropiada para esas Bellas imágenes, con sus tres paredes de una habitación de clase media, y un gran ventanal en el fondo.

Bienvenido Pablo Salinas en las filas de los nuevos dramaturgos mexicanos, y esperemos que en el futuro veremos sus obras con mayor frecuencia en los escenarios de los teatros nacionales.