FICHA TÉCNICA



Título obra Entrega inmediata

Elenco Pilar Medina

Escenografía Jorge Reyna

Coreografía Pilar Medina

Vestuario Tomás Seijar




Cómo citar Rabell, Malkah. "Pilar Medina se entrega a un drama bailado". El Día, 1987. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Pilar Medina se entrega a un drama bailado

Malkah Rabell

La muy joven bailarina, Pilar Medina ama el drama, ama el teatro casi tanto como al mundo dancístico. Y así como en sus anteriores programas buscaba los elementos dramáticos: agua, fuego, aire, tierra, en su presente espectáculo busca a personajes humanos: pescadora, enterradora, niña, madre, reina, extranjera, una misma y todas, tal como lo anuncia el programa de mano. Y a decir verdad, tal como en el anterior programa se me escapaba la búsqueda temática, asimismo en el presente espectáculo no me explico muy bien sus búsquedas humanas. Pero, ¿acaso es necesario explicar y comprender el realismo de una danza? ¿No es acaso explicable y valioso lo dancístico por sí mismo? ¿La danza no es acaso un arte que nos penetra como por ósmosis? Lo dancístico es un mundo rico en sugestiones que llegan desde el rostro y de cada parte del cuerpo en breves escenas de la vida de un ser humano, en escenas abstractas. Pilar Medina posee un fuertísimo sentido dramático y a pesar de su juventud es ya una auténtica intérprete de carácter. No sólo baila con los pies, sino con las manos, con su rostro, y con todo su cuerpo que llega a una independencia teatral, a veces a la acrobacia. Cada uno de esos elementos tienen su vida propia, ya dramática, ya cómica, aunque en el presente caso la comicidad casi ha desaparecido de su arte. Y su importancia dramática llega hasta los dientes, hasta cada uno de sus dedos. Dientes que brillan y cambian de color y de expresión según las luces, dedos que se quiebran.

Hace apenas un medio siglo, o tal vez menos, los amantes y los conocedores del arte dancístico se negaba a admitir las diversas expresiones faciales de los bailarines. La cara según ellos debía permanecer inmovil, inexpresiva y rígida, y toda la fuerza del bailarín descansaba, o por lo menos debía descansar, en los pies, en el cuerpo, en los brazos. Los bailarines contemporáneaos se han olvidado de tales normas y cada vez con mayor frecuencia, con mayor ahinco aunan la danza con el teatro, al arte del actor dramático o cómico. En el presente espectáculo dancístico, cuyo hilo temático no logro encontrar, Pilar Medina hace actuar cada rasgo del rostro y hasta cada uno de sus dedos de ambas manos. También hace actuar sus pulmones, que no sabemos si por el esfuerzo físico o si por especial imposición emiten un constante y tenue soplido. Hace también que sus labios parezcan pronunciar en un movimiento apenas visible algunas palabras como: Entrega inmediata, tal como se titula el espectáculo dancístico. Tal como la bailarina nos demostró en anteriores programas, la comedia y el baile español no le son ajenos. Pero en esta Entrega inmediata sólo en un breve compás de tiempo entrégase a un zapateo flamenco, y el resto de la danza la entrega a la dramaticidad, a una dramaticidad apasionada.

Me gustaría asistir a este espectáculo una o varias veces más, para comprender, para juzgar con mayor conocimiento los movimientos de este cuerpo, que usaba una sola vestimenta, con la cual jugaba como parte de su interpretación de diversos personajes. Y pese de tratarse de un traje muy simple, de color oscuro y formas sencillas, que debajo de la amplia falda prolongábase en bombachas, le daba a Pilar Medina la posibilidad de transferir su actuación dramática de un personaje a otro con mucha rapidez. La vestimenta diseñada por la propia bailarina con la ayuda de Tomás Seijar, ayudaba a enriquecer el drama. También la escenografía, muy simple debida al diseño de Jorge Reyna, hacía parte de la acción dramática y servía de apoyo a la plasticidad dancística.

No sé quien eligió la música, pero ésta, debida a Francisco Tárrega, a Haydn, Giovanni Battista, Pergolesi, Franz Schubert, y otros, resultaba bien adaptada a la danza, y a veces hasta al drama, con sus ruidos y sus voces.

Pilar Medina, con su cuerpo, sus pies, sus manos y sobre todo con su rostro expresivo ya fuente de dolor, ya fuente de alegría, creó un espectáculo unipersonal, que la coloca como a una artista original, inquieta, que cada vez va enriqueciendo su técnica y su arte dancístico.