FICHA TÉCNICA
Título obra Rómulo Magno
Autoría Friedrich Dürrenmatt
Dirección Ignacio Retes
Elenco Augusto Benedicto, Héctor Andremar, Luis Gimeno, Alfredo W. Barrón -demasiado típico-, Virginia Gutiérrez, Patricia Morán
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Teatro Hidalgo
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Rómulo Magno, de Friedrich Dürrenmatt, en el teatro Hidalgo". Novedades, 1965. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Rómulo Magno, de Friedrich Dürrenmatt, en el teatro Hidalgo
Armando de Maria y Campos
De extraordinaria, sin palabra de más ni de menos, debe calificarse la pieza de Dürrenmatt, Rómulo Magno, que viene a enriquecer el repertorio de los teatros del IMSS, ahora manejados en parte por la secretaría de Educación, en primer término por su magnífica construcción, alarde de sencillez en su diálogo, en su desarrollo y en su conclusión, un tanto antihistórica porque así convino a los propósitos del gran autor suizo, sin duda uno de los más sólidos valores de la dramaturgia internacional.
Por cierto que Rómulo Magno ya había sido representada antes por algún grupo experimental. Ahora lo es con la máxima categoría que su singular valor merece y sería una lástima, y una pena también, que en esta época de aguda crisis de valores teatrales por que México pasa, no fuera vista por la población culta de nuestra metrópoli.
Dürrenmatt juega en su pieza antihistórica con los sucesos históricos culminantes de muchas épocas, como... el imperio romano que tuvo su culminación, pasó y de él no quedan otras referencias que las contenidas en páginas históricas. Pero si bien el autor elige la caída del imperio romano como pretexto máximo para su gran pieza, lo cierto es que los personajes que en ella intervienen han vivido otras épocas, a través de los siglos, dirigentes y protagonistas de sucesos que han estremecido a la humanidad. Con un poco de agudeza y de memoria histórica el espectador reconoce sucesos mediatos o inmediatos a los que vivieron los romanos durante el reinado del último de sus emperadores. El pensamiento, para no usar el término ideología tan gastado, es vigente en muchos casos en que pueblos enteros han sido sacrificados. Este es el valor permanente de la pieza de Dürrenmatt.
Por desgracia, y salvo casos aislados, la interpretación es deficiente. El texto se pierde como un paisaje visto de prisa por la falta de matiz de los actores. Responsabilidad que cae sobre los hombros del director, y no sobre los actores. Excelente Rómulo Magno el de Augusto Benedico, al que le imprimió la indolencia propicia al emperador en crisis. El resto de los actores tuvieron momentos felices; nada más momentos. Pero es justo mencionarlos: Héctor Andremar, Luis Gimeno, Alfredo W. Barrón –demasiado típico–, Virginia Gutiérrez y Patricia Morán, y... nada más. Para un actor de responsabilidad estar bien es cumplir; o al revés. Del mejor gusto dentro de la economía espectacular la escenografía de Julio Prieto, y el vestuario.