FICHA TÉCNICA
Título obra La pecadora
Autoría Jacques Deval
Elenco Nadia Haro Oliva, Alejandro Ciangherotti, José Jiménez, Aurora Cortés, A. de las Nieves, Guillermo Rivas
Escenografía Antonio López Mancera
Espacios teatrales Teatro Arlequín
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La pecadora, de Jacques Deval, en el teatro Arlequín". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
La pecadora, de Jacques Deval, en el teatro Arlequín
Armando de Maria y Campos
Periódicamente aparecen en la escena universal, piezas que desarrollan asuntos de prostitutas que por diversos caminos alcanzan la regeneración y hasta llegan a ser personas respetadas por las sociedades más exigentes. Casi siempre interviene en estos argumentos algún sacerdote, conducto natural para alcanzar un perdón que abra a un mismo tiempo las puertas de la sociedad y del cielo. Lo que importa al crítico en este tipo de obras es cómo ocurren las cosas. Si el autor domina su técnica, el juicio es fácil. Este es el caso de Jacques Deval. Imaginó un argumento que situó en la zona roja del canal de Panamá el año de 1920, cuando aquella desventurada tierra todavía era española y comenzaba a sufrir la influencia de los norteamericanos. En el barrio del Chorrito, zona roja para los marineros en particular, vive una prostituta de origen vasco francés y a esos rumbos cae un cura, de origen vasco español, que se propone, por lo menos, lograr que las prostitutas se confiesen, aseguren que se arrepienten de sus pecados y... vuelvan a pecar. Así ha sido esto desde hace siglos, porque no se conoce profesión más antigua que la compraventa del amor. El cura vasco español topa con la rebeldía de la prostituta vasco francesa.
Jacques Deval compuso la narración en dos actos; el segundo es magnífico. El primero es"pastiche", pintoresquismo propio para halagar paladares corrientones. En el segundo acto el propósito moralizador se cumple, y la prostituta vasco francesa somete a tremenda prueba al terco curita. Es de alabarse la habilidad del autor y la pulcritud del traductor, y de estimarse la discreción de los intérpretes, particularmente de la protagonista, en la segunda parte de la obra. En el primer acto se incurre en excesos para halagar a "su" público. No es de extrañar, porque el teatro es, también, comercio y va dirigido a un público heterogéneo.
Dicho está, de acuerdo con las líneas que el lector lleva leídas, que es más meritoria la interpretación de la segunda parte de la pieza. Preferimos a Nadia Haro Oliva ceñida al predio de las actrices auténticas. Cuando ella quiere, logra triunfos estimables. Actor eminente sin disputa, Alejandro Ciangherotti logra, sin lugar a dudas, una de las mejores creaciones de su larga carrera artística. Si no estuviera consagrado desde hace años, su padre Ibarra de la pieza de la pieza de Deval lo situaría en un lugar de excepción.
Son muy estimables y merecen la atención del público las pequeñas creaciones de José Jiménez, Aurora Cortés, A. de las Nieves y Guillermo Rivas. La escenografía de Antonio López Mancera trata de reproducir un cubículo de prostituta en Panamá, que no sabemos hasta qué punto sea auténtico. Para los fines de la pieza, funciona.