FICHA TÉCNICA
Título obra Hasta que la suerte nos separe
Autoría Fernando Josseau
Dirección Fernando Josseau
Elenco Sergio Zetina, Jana Kleinburg, Fernando Mendoza, Guillermo Zarur, Enrique Becker
Escenografía David Antón
Espacios teatrales Teatro Sullivan
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Hasta que la suerte nos separe, dos piezas de Fernando Josseau". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Hasta que la suerte nos separe, dos piezas de Fernando Josseau
Armando de Maria y Campos
Don Fernando Josseau, actor, autor y director residente en Chile, tomó en empresa el teatro Sullivan para presentar al público mexicano dos piezas suyas en un acto, atadas con el hilo de un solo título: Hasta que la suerte nos separe. Unas hojillas repartidas antes de la función nos enteran que el señor Josseau es catedrático de actuación en Chile, crítico de literatura dramática en algún diario de su país, discípulo de Margarita Xirgu y director teatral de Silvia Pinal. Además, ha recibido dos premios nacionales de teatro en Chile y uno en Francia por su participación como actor en algún festival del Teatro de las Naciones.
Con estos antecedentes juzgamos las obras presentadas en México por Josseau que son, en efecto, testimonio de que no desconoce la composición dramática; pero que sus fuentes para componer sus piezas de teatro son bien ambiguas. El monólogo –primera pieza– es un género relativamente fácil, desde La huelga de los herreros, y más si el protagonista representa una borrachera interminable. Trata esta pieza con cierta técnica moderna sobre la autobiografía de un actor eminente y cornudo. La otra es un largo diálogo entre un viudo y su muerta, cuya remota inspiración podría encontrarse en la fuente del manantial escénico de alguna pieza de Coward. En ambas advertimos cierto empacho de literaturas europeas, fenómeno digestivo–literario frecuente en muchos escritores sudamericanos. El público mexicano está ya de vuelta de ese repertorio de citas literarias. El diálogo que forma la segunda pieza es largo como la Carretera Panamericana y su paisaje es reiterativo como el de nuestra América. Un laxante escénico o una poda en la arbolada le vendrían bien a ambas piezas.
La primera de ellas es protagonizada por el estudioso actor Guillermo Zetina, que deja que califiquen su actuación de estelarísima, lo que revela una vanidad sin control. Zetina es un excelente actor genérico, y a pesar de su estilo no deja de ser Zetina, con peluca o sin ella. Esto no le impide lograr actuaciones estimables. Lo prefiero en el viudo de la segunda pieza que en el briago facilón de la primera. Le da réplica en la segunda pieza la joven actriz Jana Kleinburg, mujer bien sexuada, como todas las de origen judío, que tiene momentos en que convence y otros en que falsea, por fallas del personaje de perfiles indecisos.
Pasan por la escena otros actores en personajes episódicos, como Fernando Mendoza, Guillermo Zarur y Enrique Becker. La escenografía de David Antón para la segunda pieza es de composición barroca, como el personaje de Josseau, que viudo o antes soltero, no sabe lo que quiere ni adónde ir.