FICHA TÉCNICA



Título obra El mercader de Venecia

Autoría William Shakespeare

Dirección David William

Grupos y Compañías The Shakespeare Festival Company

Elenco Ralph Richardson, Bárbara Jefford

Escenografía Carl Toms

Vestuario David Walker

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Eventos IV centenario del natalicio de William Shakespeare




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El mercader de Venecia de Shakespeare en el Palacio de Bellas Artes". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

El mercader de Venecia de Shakespeare en el Palacio de Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

El Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Británico de Relaciones presentan un Festival Shakespeare con Ralph Richardson y Bárbara Jefforden dos de las más características piezas del genial dramaturgo inglés cuyo IV centenario celebra jubiloso el teatro universal.

La primera representación del Festival Shakespeare se cubrió con El mercader de Venecia, escrita después de Ricardo III y de Romeo y Julieta y en la que Shakespeare se reveló extraordinario poeta y singular erudito. Conviene decir, rápidamente, porque no es esta hora de hablar sobre la obra en general del gran dramaturgo, que El Mercader de Venecia, apareció publicada en 1598 con este título que revela su fondo: "La excelente historia de El mercader de Venecia, con la extremada crueldad del judío Shylock para con el dicho mercader, queriendo cortar una libra exacta de su carne. Y la obtención de Porcia por la elección de los tres cofres".

Por aquellos años un movimiento antisemita se extendía por Inglaterra con la ejecución del judío español Rodrigo López. Hallábase a la sazón en Londres Antonio Pérez, el famoso secretario de Felipe II, cuya huida y estancia en la capital aprovecharon los políticos ingleses para atizar su odio contra España. Verdad o ficción histórica, Antonio Pérez se alió con Rodrigo López y ocurrió la ejecución inmediata. Se ha dicho que Shakespeare llevó a su comedia estos personajes. La verdad, por lo que a informaciones posteriores se refiere, es que el dramaturgo inglés reprodujo una Venecia, reina del Adriático entonces, en todo su esplendor y con su variedad de intrigas. Como dramaturgo, Shakespeare ata y desanuda cuatro argumentos perfectamente entrelazados: el pleito entre Antonio y el Judío, el cortejo de Porcia por Basanio y los otros pretendientes, la evasión de Jésica con Lorenzo, y todo con habilidad extraordinaria. La dirección de David William, la escenografía de Carl Toms y el vestuario de David Walker se mezclan para dar al espectador de ahora una visión sorprendente de la Venecia evocada por Shakespeare.

En cuanto a la interpretación, que es el verdadero motivo de estos comentarios, y habida cuenta que no poseemos el inglés al grado de seguir normalmente una representación en ese idioma, nos pareció excelente en general y magnífica por lo que se refiere al Shylock de Ralph Richardson, actor consagrado en su país y al que no sería probo restarle mérito alguno. Lo vistió de manera convincente, lo vivió con propiedad humana y lo habló con claridad. Después ocupa un lugar en nuestra emoción la belleza de Bárbara Jefford, mujer de oro y alabastro, de arrogante presencia, que habla con la claridad y la transparencia del agua que brota de un manantial. Espléndidamente vestida es por sí sola un espectáculo. No queremos caer en el lugar común de los cronistas benévolos que terminan sus crónicas asegurando que "todos estuvieron bien". En realidad, así es, y resulta inútil repetir los nombres de los actores que intervinieron en esta representación, muy hábil y certeramente movida por Wendy Toye.

La presentación de los actores ingleses fue una nota social poco frecuente en nuestro medio. Asistió a la función de gran gala el Presidente de la República en unión de alguno de sus ministros, lo más selecto de la colonia británica en México y, naturalmente, una amplia representación del público culto de México.