FICHA TÉCNICA



Título obra El rey Lear

Autoría William Shakespeare

Dirección Seki Sano

Elenco Graciela Doring, Antonio Busquets, Raúl Dantés, Jacqueline Andere, Luis Gimeno, Sergio Jurado

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Notas Conmemoración del IV centenario del nacimiento de William Shakespeare




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El rey Lear, de Shakespeare en el Palacio de la Bellas Artes". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

El rey Lear, de Shakespeare en el Palacio de la Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

El Instituto Nacional de Bellas Artes inició la conmemoración en México del IV centenario del nacimiento de Shakespeare con la representación, por primera vez en nuestro país, del discutido drama del genio inglés El rey Lear, mediante una presentación fastuosa, vestido rico y propio y excelente conjunto de intérpretes nacionales, bajo la dirección de don Seki Sano.

En efecto, El rey Lear es una de las piezas de William Shakespeare más discutidas desde hace muchos años, tanto que el cronista contemporáneo no se atrevería a exponer opinión propia por parecerle herejía. Escrita en 1603, juzgada a lo largo de cuatro siglos, ¿qué puede agregar ahora sobre ella un cronista de Hispanoamérica.

A El rey Lear se le considera como una de las obras maestras de la dramaturgia mundial. Algunos críticos ingleses la estiman como la mayor de las producciones del genio de Avon, y cierran su juicio definiéndola como un milagro escénico. Vino a enfriar la idolatría inglesa por Shakespeare un apasionado y razonado juicio de León Tolstoi, del que más allá de la primera mitad del siglo XX conviene recordar algunas ideas. "Para no mencionar el lenguaje pomposo sin carácter, del rey Lear –dice–, el mismo que hablan todos los reyes de Shakespeare, el espectador no puede concebir que un rey, por viejo y estúpido que sea, crea en las palabras de las hijas viciosas con las que ha vivido toda su vida, y no crea en su hija favorita, sino que la maldiga y la destierre; y, en consecuencia, el espectador no pueda compartir los sentimientos de los personajes que intervienen en este argumento especial". Con esto basta para que el espectador contemporáneo, sin dejar de reconocer el altísimo mérito del drama, se dé cuenta de lo convencional de la acción, que se desarrolla a lo largo de tres horas, con diálogos caudalosos en imágenes poéticas, refranes, sentencias y pretextos para el arrebato escénico de los intérpretes, según su talento. La dirección del señor Sano es de las que se llaman arboladas –de gran arboladura, v.g. El Cid, en película–; espectacular en todo momento, con diversas rampas para encontrar insospechados planos y áreas de acción, que si bien satisface a los ojos, provoca el naufragio del bello texto de Shakespeare. En dos palabras, el espectáculo en México de El rey Lear resulta: ¡gran espectáculo!

Un extraordinario y valiosísimo conjunto de actores se responsabiliza de la interpretación de los personajes del Cisne de Avon. En primer término destaca, por la misma importancia del personaje, el ya gran actor mexicano Antonio Busquets, como el rey de Bretaña. Su actuación es meritoria en alto grado y lo será más, en cuanto a ritmo y matices, cuando se encuentra menos fatigado que la noche del estreno. Drama para oirse, como son todas las piezas de Shakespeare, ocupan lugar preferente en la interpretación de éste, quienes saben hablar bien en escena. En primer término la inteligente Graciela Doring, de dicción purísima y matiz delicioso; enseguida, Raúl Dantés, aunque con matices monótonos. María Teresa Rivas se excede en su aire de... traidora, y Jacqueline Andere apenas sale airosa como la hija menor del rey Lear. El resto del numeroso reparto satisface al auditorio, que en todo momento advierte su empeño en cumplir con obra tan difícil de representar, ahora. Excelente bufón al de Luis Gimeno; igual el Edgardo de Sergio Jurado. Perdón a todos los demás intérpretes por no citar más nombres. Un merecido elogio colectivo y una cálida felicitación al Instituto Nacional de Bellas Artes por haber inaugurado con irreprochable dignidad la conmemoración mexicana del IV Centenario del nacimiento de Shakespeare.