FICHA TÉCNICA
Elenco Manolo Vargas
Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes
Notas Comentarios sobre el balarín y coreógrafo Manolo Vargas
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Bienvenido el gran bailarín compatriota Manolo Vargas". Novedades, 1963. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Bienvenido el gran bailarín compatriota Manolo Vargas
Armando de Maria y Campos
Principalísima figura del ballet español que el Instituto Nacional de las Bellas Artes presenta en la gran sala de espectáculos de su palacio, es Manolo Vargas, gran bailarín de escuela flamenca nacido en México. Considero un deber darle una bienvenida calurosa, ahora que se encuentra en la cumbre de su carrera coreográfica. Sabía de él, le conozco desde hace varios años. Igual que a José Greco, de quien a su paso reciente por México, nadie dijo que es italiano. Sucede, lamentablemente, que los cronistas oficiales de teatro y música saben poco de estas cosas...
En mi libro Un ensayo general sobre el teatro español contemporáneo, hice la primera alusión mexicana a Vargas, ya entonces muy ameritado bailarín español: "Se caracteriza por su baile temperamental; en una farruca vestía una camisa anudada con un pequeño nudo por encima del talle ¡Y no hay ahora bailarín que no salga ya enseñado el ombligo con el nudo de marras!" (Me refería a las inovaciones que en el baile andaluz había introducido Miguel de Molina y eran imitadas por sus seguidores).
Manolo Vargas procedía del ballet de Argentinita. Un éxito rotundo acompañaba a la presentación de Manolo Vargas, que, con Greco, dividió la opinión española en dos bandos igualmente nutridos. Como el toreo, la bravura de Manolo Vargas triunfaba muchas veces de la maestría más fría de Greco. De todas maneras estaban ambos a la cabeza de los artistas del ballet en España, unas veces con absoluto dominio de lo auténtico español y otras con un equivalente de muy bella apariencia. Dije, entonces, como una predicción, y ahora la veo confirmada de nuestro compatriota Manolo Vargas podría llegar a ser el heredero de Rafael Ortega, el último gran bailador dominador de todos los bailes a la guitarra e inspirado creador.
Los límites precisos a que la parcelación entre informadores especialistas me ciñe, es motivo para no ampliar más el comentario sobre el ballet español de Ximénez-Vargas. Me limito pues, a darle la bienvenida al gran bailarín y coreógrafo mexicano cuya nacionalidad silencia la propaganda. ¡Qué gran interpretación la suya del gitano del ballet en un breve acto sobre la vida trágica de la Petenera, y qué soberbio alarde de técnica en su danza del Chivito, con música de Pittaluga!
Pero estamos ejerciendo ya una invasión de dominio en columna periodística ajena a nuestra parcela teatral. Digamos pues, nada más ¡bienvenido Manolo Vargas!