FICHA TÉCNICA



Título obra Crimen en Re bemol

Notas de Título Meet a Body (título en el idioma original)

Autoría Frank Launder y Sidney Gilliat

Notas de autoría Jorge Landeta / adaptación

Dirección Jorge Landeta

Elenco Héctor Lechuga, Mauricio Garcés, Emilio Brillas, Virma González, Eduardo Arcaraz

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Crimen en Re bemol, de Frank Launder y Sidney Gilliat y Jorge Landeta, en el teatro Jorge Negrete". Novedades, 1963. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Crimen en Re bemol, de Frank Launder y Sidney Gilliat y Jorge Landeta, en el teatro Jorge Negrete

Armando de Maria y Campos

No por simple capricho he incluido al director y publicista y probablemente traductor de Meet a body, Jorge Landeta, como autor de Crimen en Re bemol, título que lleva en español la comedia en tres actos de Frank Launder y Sidney Gilliat. Porque entre nosotros se entiende adaptar una comedia, hacer con ella mangas y capirotes como se acostumbra decir cuando de un trozo de tela se hace con ella lo que le da a uno la gana. Meet a body, es una comedia policiaca cómica, del tipo híbrido, común de dos, epiceno o ambiguo, porque si se le toma en serio no divierte, si divierte no se le puede tomar en serio, y porque el misterio, la duda, la curiosidad y hasta deducción no pueden conjugarse en una serie de situaciones, ya no deshilvanadas, sino deshilachadas.

Probablemente Landeta como director y adaptador se propuso hacer reír al público, divertirlo, y lo logra ampliamente con su versión libre de Meet a body, que tuvo el capricho de titular Crimen en Re bemol, porque un frustrado asesino esconde un proyecto de cadáver en la caja de un piano de cola, y quien pretende tocar una melodía se encuentra con que la nota del Re bemol no funciona. No funciona tampoco la comedia en general, rebajada y farsa, y en ocasiones a pachanga, lo que no es óbice para que el público la ría.

Con frecuencia se da el caso de que actores que no lo son tengan éxito en las tablas escénicas, particularmente si poseen vis cómica, simpatía o facilidad para decir morcillas. Este es el caso de Héctor Lechuga, cómico que procede de la TV, de fértil imaginación para el morcilleo. No es actor en el sentido nato de la palabra; no lo será, probablemente, porque no se controla la escena y como en el caso de Garcés o Brillas se ríe de sus propios cristes al unísono que el público. Negarle vis cómica sería absurdo. Pero considerarlo actor en serio también. Virma González desempeña un papel que torna cómico porque lo desborda con desenfado. Tiene vis cómica como Lechuga, pero si sigue como va, bien pronto el público dejará de tomarla en serio como actriz profesional; y tiene probado que lo es. El resto del reparto, a cargo de un grupo de actores de corta estatura artística y de escasa categoría cumple y se deja arrastrar por la rampa que abren las actuaciones de Lechuga, la señorita González y también Eduardo Arcaraz. La escenografía es de David Antón. Por lo visto está en su época y no deja que se le escape una. La dirección de Jorge Landeta, sin plan serio y sin rumbo fijo.