FICHA TÉCNICA



Título obra Rosita la solterao El lenguaje de las flores

Autoría Federico García Lorca

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Manuel Lozano, Micaela Castrejón, Miguel Maciá, coreados por Margarita Galván, Carmen Areu, Aurora Alonso

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Milán




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, en el teatro Milán". Novedades, 1963. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, en el teatro Milán

Armando de Maria y Campos

Decía ayer, o antes de ayer, precisamente en esta columna, que la representación, ahora, de Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores equivalía a extraer una flor prensada entre las hojas de un viejo libro de poemas sentimentales. El bello y siempre audible poema granadino de Federico García Lorca es como una flor marchita en el repertorio teatral de este distinguido poeta y, lógicamente, en el mejor del español. No más se propuso García Lorca que evocar en un poema escénico la vida romántica y largamente detenida en el tiempo de Granada, su ciudad, a la que cantó con el corazón encendido y en la que su noble víscera de autor desventurado descansa, o florece, en Valle de Caídos...

Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, es una comedia cuyo personaje principal es el tiempo que pasa. Y han pasado muchas aguas bajo los puentes del teatro universal a partir de aquellos años, vísceras de la guerra en España, en que García Lorca escribió tres actos que son un poético ambiente granadino, dividido en tres ambientes que constituyen una sola tragedia verdadera, la de una jovencita cursi y resignada que vive una existencia mansa por fuera, requemada por dentro, que poco a poco se va convirtiendo en esa cosa grotesca y conmovedora que era una solterona española entre 1885 y 1911. Polizón, cabellos al aire, lanas y sedas sobre la carne, sombrillas de colores y frases y coplas que destilan miel. Doña Rosita tiene 20 años... Talle de avispa, faldas de campanilla, Exposición de París, modernísimo, automóvil a 30 kilómetros por hora. Doña Rosita madura en carnes, marchita en encantos... Falda entrevés, aeroplanos. Un paso más y la primera guerra mundial. Doña Rosita es senos lacios, escurridiza cadera, pupilas con un brillo lejano, ceniza en la boca y en las trenzas que se anudan sin gracia.

Pieza de ayer, que se escucha como suceso dibujado en lejanías y se contempla con la ternura de la flor extraída de las páginas de un libro de versos, los primeros de García Lorca.

Doña Rosita es un personaje apagado y remoto como la Mari-Pepa de López Silva, como la Casta o la Susana, Verbeneras en el barrio madrileño de la Paloma.

Luis G. Basurto ha corrido la aventura de hacerla representar, a decir verdad fuera de tiempo y de espacio, en los momentos en que es preciso revisar severamente el teatro de García Lorca, confiando la protagonista a la inteligente actriz Magda Guzmán, cuya voz ha sufrido transformaciones que no responden a la dulzura, a la amargura de la protagonista del poema granadino. Actúa con la mejor buena fe y se inclina por los pasos de baile para darle vivacidad al personaje.

Cumplen como actores, profesionales al fin, Manuel Lozano, Micaela Castrejón, Miguel Maciá, coreados por Margarita Galván, Carmen Areu y Aurora Alonso. La escenografía de David Antón no logra reproducir el clima burgués de la Granada de los años 1885 y 1910. La dirección de Luis G. Basurto, es también profesional.