FICHA TÉCNICA



Título obra Antígona

Autoría Bertolt Brecht

Dirección Rafael López Miarnau

Grupos y Compañías Teatro Club

Elenco Carlos Ancira, María Teresa Armendáriz, Augusto Benedico, Héctor Andremar, Ángel Merino, Mercedes Pascual, Antnio Alcalá

Espacios teatrales Teatro Orientación




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Antígona, de Bertolt Brecht, en el teatro Orientación". Novedades, 1963. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Antígona, de Bertolt Brecht, en el teatro Orientación

Armando de Maria y Campos

Si el cronista dispusiera de espacio –que tiempo y ganas no le faltan–, aprovechará la representación de la nueva versión que del poema de Sófocles, Antígona, ha hecho el ya famoso y para muchos intocable Bertolt Brecht, recién estrenada en el teatro Orientación, de la Unidad Artística y Cultural del Bosque, para disertar sobre la originalidad y la extravagancia en el teatro en general, y particularmente entre nuestros directores teatrales.

Originalidad –casi es obvio recordarlo– es sinónimo de novedad e inovación, de creación o de rareza, de snobismo, o de afectación. En tanto que extravagancia es, sencillamente –deviatio, inordinatio–, desarreglo en el pensar o en el obrar. El maduro e inquieto director Rafael López Miarnau cae en la extravagancia, al recrear la Antígona de Brecht, huyendo de una elemental originalidad en la presentación, vestuario y atrezzo elementales, del texto de Bertolt Brecht. Menos novelería en la presentación del vestuario, más armonía en el juego de los colores y desaparecería la extravagancia, tan fácil de confundir con la innovación o la afectación. Este es el único, principal reparo que el cronista pone a la presentación del texto brechtiano, éste si original, sin caer en la rareza, en el snobismo o en la afectación.

No sigue Brecht a Sófocles servilmente. Por eso Brecht fue –es– un dramaturgo y director extraordinario. Pero, como a todos los autores verdaderamente originales, hay que tratarlos con mucho cuidado. El tratamiento oral de López Miarnau a la pieza de Brecht es impecable, aunque a veces propicia el desborde teatral de las actuaciones, permitiendo a los actores tonos trágicos que resultan impropios del emocionado y conmocionado espíritu de la tragedia. Subraya demasiado algunos parlamentos y los actores se exceden en subrayarlos. Por otra parte, los movimientos de éstos están bien calculados, son armónicos en su mayoría y al final de todo queda para el espectador una emoción legítima y una confusión entre el realismo y la extravagancia en el relato gráfico de la historia de la familia real de Edipo. Recomendaríamos –para lo futuro– menos originalidad, para no caer en la extravagancia, y mayor claridad en la expresión plástica de un teatro de pasiones o de ideas.

El director López Miarnau recurrió a actores profesionales como Carlos Ancira y María Teresa Armendáriz, Augusto Benedico y Héctor Andremar; Ángel Mérino, Mercedes Pascual y Antonio Alcalá. Todos lograron hacer la pequeña creación de su personaje y coadyuvaron a la interesante en conjunto de esta nueva Antígona según la visión moderna, acaso muy moderna, de Bertolt Brecht. Por todo esto, la Antígona que el público de México puede admirar en el Teatro Orientación, presentada con toda dignidad por el Teatro-Club, es un espectáculo, digno de la más espontánea y justa recomendación.