FICHA TÉCNICA
Título obra Íntimas enemigas
Autoría Luis G. Basurto
Dirección Luis G. Basurto
Elenco María Teresa Rivas, Magda Guzmán, Angelines Fernández, Virginia Gutiérrez, Beatriz Aguirre, Eva Calvo, Marta Patricia, Héctor López Portillo, Manuel Lozano, Miguel Maciá, Luis de Léon, Ángel Casarín
Escenografía David Antón
Espacios teatrales Teatro de Los Insurgentes
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Íntimas enemigas de Luis G. Basurto, en el Insurgentes". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Íntimas enemigas de Luis G. Basurto, en el Insurgentes
Armando de Maria y Campos
Para quien estudie a fondo, cuando la obra de Luis G. Basurto llegue a su clímax, porque este autor aún no ha dado de sí lo que su maduro talento promete, la diversidad de temas que ha abordado con una rara intuición para alcanzar la cumbre de los éxitos de público, sorprenderá la unidad de su pensamiento no obstante que la acción de una de sus obras de mayor aceptación popular como Frente a la vida, se desarrolle en un ambiente opuesto al de Miércoles de Ceniza; un pensamiento cristiano las atraviesa como el hilo a las cuentas con que se forma un collar o, para ser más precisos en el caso de Basurto, un rosario. El escándalo de la verdad o La locura de los ángeles, igual que Olor de santidad o Los reyes del mundo, acusan la mano que las trazó obedeciendo el pensamiento de un hombre católico hasta la médula.
No importa, pues, que en su más reciente obra, Intimas enemigas –cuyo primer título fue Amigas íntimas– aborde el tema de unos celos retrospectivos que una mujer histérica, toda una dama en su mundo, lleva clavados en el pecho como la Dolorosa siete puñales, se decide a develar en un acto –dos actos en la pieza– de desesperación que no le da la verdad, no le devuelve la paz a su corazón atormentado y acaba por arrebatarle la razón, la angustia en la que vivió largos años. Basurto continúa siendo el escritor católico que fue desde que abordó por primera vez el tema teatral en El Anticristo, estrenada en 1942, obra por la que tuve la satisfacción de alentarlo con un resultado que me llena de orgullo.
A lo largo de su carrera de dramaturgo, Basurto ha logrado que la arcilla humana sea en sus manos lo que él quiera. Crea los personajes a la medida de la intriga que imagina, les sopla ligeramente con su talento de hombre de teatro y cobran vida en escena, se mueven connaturalidad, entran y salen en su propio ambiente y, lo que es más, habla cada uno según el personaje que salió de las manos escultoras del autor. Quién sepa adivinar o sentir lo que Basurto hace y deshace a su arbitrio de comediógrafo que domina la técnica de construir teatro, le parecerá lógico, y en verdad lo es en su mundo, el teatro que hace para su público.
Esta vez ha presentado un muestrario de mujeres con vida propia cada una, enfrentándolas una noche para alguna de ellas trágica hasta lograr que todas a una se sientan dentro de un enorme corto circuito anímico. El público va de sorpresa en sorpresa, descubriendo los meandros del alma femenina para llegar a la conclusión de que ha visto una intriga teatral bien imaginada, sólidamente construida y resuelta de acuerdo con los más verticales principios cristianos.
El profundo conocimiento que Basurto tiene como hombre de teatro de los temperamentos de nuestras más distinguidas actrices le permitió agavillar a intérpretes tan meritorias como María Teresa Rivas, Magda Guzmán, Angelines Fernández, Virginia Gutiérrez, Beatriz Aguirre, Eva Calvo y Marta Patricia, haciéndoles un traje humano a su medida, aparte de los espléndidos que para cada una diseñó alguna famosa modista. Los personajes masculinos son comodines en el juego escénico de este apasionante grupo de Intimas enemigas. Cumplen Héctor López Portillo, Manuel Lozano, Miguel Maciá y Luis de Léon. Angel Casarín hace un personaje sordomudo. ¿Puede estar mal?
La escenografía de David Antón es soberbia, de acuerdo con el escenario del Insurgentes. Como director, Luis G. Basurto dejó que lo arrastrara el autor de la obra, que es el propio Basurto.