FICHA TÉCNICA
Título obra El anzuelo de Fenisa
Autoría Lope de Vega y Carpio
Dirección Óscar Ledesma
Elenco Berta Moss, María Eugenia Ríos, Carlos Navarro, Gloria Silva, Raúl Quijada, Marciano Martín, Carlos Vázquez, Helio Casillas, Justo Solís, Luis Duval, Irma Lozano, Miguel Tress
Escenografía Antonio López Mancera
Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El anzuelo de Fenisa de Lope de Vega en el teatro Fábregas". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
El anzuelo de Fenisa de Lope de Vega en el teatro Fábregas
Armando de Maria y Campos
Tardíamente, pero nunca es tarde si la justicia llega, el INBA resolvió celebrar oficialmente el cuarto centenario del nacimiento de Lope de Vega, iniciando la serie de actos conmemorativos con el estreno en el escenario del teatro Fábregas de la comedia El anzuelo de Fenisa, dirigido al público en general, porque ya antes la había hecho representar para las escuelas en el escenario del teatro del Bosque. Se anunció que el director de este organismo oficial estaría presente y diría algunas palabras, pero lo hizo en su representación el autor Wilberto Cantón, funcionario del mismo.
El anzuelo de Fenisa es una de las piezas del Monstruo de la naturaleza menos conocida y que demuestra la versatilidad de este autor extraordinario para tocar con gracia y picardía, malicia escénica y habilidad teatral los temas más escabrosos, a tal grado de que esta comedia pudo ser elegida para ser representada ante escolares. Recuérdese que Lope de Vega, para pintar la sociedad española de su tiempo, recorrió todos los estrados y desde los palacios descendió a las vidas de las busconas en su comedia El anzuelo de Fenisa, y a la de los bribones en El rufián Castrucho. Con esto deseo explicar al lector lo escabroso del tema, porque Fenisa es una vulgar buscona de Palermo que despoja a sus enamorados, permite el juego en su casa y es, míresele por donde se le mire, una pecadora astuta y, como diríamos ahora, completamente amoral. Sus múltiples aventuras con distintos pretendientes se trenzan con la de una joven, vestida de hombre, que ha huido de Sevilla hasta Palermo, (lugar itálico donde Lope sitúa la acción de su comedia picaresca) revelando al fin su verdadero sexo al mismo tiempo que Fenisa resulta víctima de un robo por uno de tantos a quienes ella antes había robado.
La dirección del INBA cortó y aderezó con un escenario múltiple –usando de carteles, como en aquellos tiempos, para el cambio del lugar de acción– El anzuelo de Fenisa, convirtiéndolo en un espectáculo ágil, alegre y breve y evitándole a los actores, profesionales unos, otros egresados de sus escuelas dramáticas, el peligro de recitar largas tiradas de versos. La presentación es elegante y discreta a la vez y ágil la dirección de Oscar Ledesma. Pintó la escenografía López Mancera, maestro de la técnica, con buen gusto. La interpretación de los principales personajes fue confiada a Berta Moss (Fenisa), que está convincente y brillante. María Eugenia Ríos desempeña con mucho brio su personaje de mujer vestida de hombre; Carlos Navarro cumple y completan el excelente conjunto Gloria Silva, Raúl Quijada, Marciano Martín, Carlos Vázquez, Helio Casillas, Justo Solís, Luis Duval, Irma Lozano y Miguel Tress. Fueron suprimidos cuatro personajes.
No por muy conocido, es a la vez desconocido Lope de Vega. Los eruditos no ignoran el proceso de su genio dramático creador, pero a propósito del estreno en México de El anzuelo de Fenisa en acto oficial conviene decir a los poco enterados, que Lope tuvo una época de inspiración italiana. Más claro; que tiene comedias verdaderamente italianas, como La viuda valenciana, desvergonzadísimo trasunto de las más cínicas inspiraciones de Machiavelo, de Cechi o del Aretino, y cuya intriga procede de una novela de Bandello, y aunque no se advierta en él la imitación directa de los clásicos, tampoco ha de negarse de que por medio de los italianos llegó a él cierto influjo plautiano y terenciano, como es de ver en el ya citado Rufián Castrucho y, sobre todo, en El anzuelo de Fenisa.