FICHA TÉCNICA



Título obra El año del bachillerato

Autoría José André Lacour

Dirección Fernando Soler

Grupos y Compañías Teatro Sullivan

Elenco Carlos Becerril, Roberto Reséndiz, Ricardo Luis, Mónica Serna, Mar Castell, Miguel de Pascual, Marta Zamora, Felipe Lara, José María Iglesias, Ada Carrasco, Carlos Monden, Felipe del Castillo, Fernando Soler

Escenografía Julián González M.




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El año del bachillerato, en el teatro Sullivan". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

El año del bachillerato, en el teatro Sullivan

Armando de Maria y Campos

La pieza dramática El año del bachillerato, en tres actos y varios escenarios, original de José André Lacour, fue estrenada en el teatro Eduardo VII, de París, el 2 de diciembre de 1958. Es una pieza francamente impresionista y, además de anecdótica, histórica en su esencia, porque su autor se inspiró en un hecho cierto del que arranca la trama múltiple ceñida toda ella a una ciudad provinciana, cercana a París, cuya acción cautiva las desorganizadas costumbres que se vivieron en la provincias francesas después de la Segunda Guerra Mundial.

Marcel Pagnol escribió, poco después de la Primera Guerra Mundial su pieza titulada Los mercaderes de gloria, remoto antecedente de esta obra, en la que un general francés, traidor a su patria, compra su propia gloria al precio elevadísimo de la vida de su hijo. Es un drama con impacto, para criterios formados, pensó Fernando Soler, su protagonista y director y seguro de sí mismo y del tremendo impacto social de la pieza de Lacour, la montó confiado que ofrecería al público de México un cuadro de costumbres de los jóvenes que están en la edad del bachillerato que no es ajeno a ninguna sociedad contemporánea. ¿Cómo viven los jóvenes en la edad difícil en la que abandonan la adolescencia para convertirse en adultos irresponsables? Poco saben la mayoría de los padres de la vida que hacen sus hijos y también ignoran lo que sus hijos saben de ellos, de sus costumbres, de sus conflictos domésticos y extradomésticos, de sus debilidades y de sus flaquezas. Pero hay un instante en que el destino desanuda situaciones, clarifica pasiones y desilusiones y aparece el conflicto irremediable. Los padres perderán la felicidad; los hijos, no la encontrarán jamás. Esto expone y explica la pieza de Lacour con cruda crueldad y no sin dejar, fuera del telón, una lección que debe ser aprendida por padres despreocupados y por hijos en la edad del bachillerato.

José André Lacour empleó para contar su drama la técnica de los escenarios simultáneos, creando nuevas áreas de representación para que la acción circule múltiple por el angosto cauce de un escenario de proporciones normales. El director Fernando Soler, maestro en estos menesteres, dirigió con limpieza de recursos la acción múltiple y cruzada de este drama de padres e hijos y obtuvo que cada uno de los adolescentes que en ella intervienen como actores actuara con naturalidad impresionante y... expresionista. Los menciono en el orden de mérito según mi leal saber y entender: Carlos Becerril, Roberto Reséndiz, Ricardo Luis, Mónica Serna, Mar Castell, Miguel de Pascual, Marta Zamora, Felipe Lara y José María Iglesias –adolescentes–. Fernández se muestra la profunda y excelente actriz que es. Ada Carrasco se desempeña muy humana, y actúan con sobriedad muy responsable Carlos Monden y Felipe del Castillo. Fernando Soler, uno de los mejores actores de más amplia dimensión de América, hace un general francés, héroe vergonzante de la guerra, de una pieza, de una gran pieza preciosa, tallada en facetas múltiples de soberbia y de ternura.

La escenografía de Julián González M., es digna de tenerse en cuenta por cómo sirve a la acción de la pieza y porque funciona con la múltiple anécdota a la que a un tiempo encierra y da absoluta libertad.