FICHA TÉCNICA



Dirección Vittorio Podreca

Elenco Vittorio Podreca

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Notas Comentarios sobre el teatro de marionetas Teatro de Piccoli de Vittorio Podreca




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Los Piccoli de Podrecca, en Bellas Artes". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Los Piccoli de Podrecca, en Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

Hemos vuelto a disfrutar de la grata compañía de nuestros viejos y siempre jóvenes amigos los Piccoli de Podrecca. Milagro de renovación y de juventud que les permite seguir viviendo sobre los escenarios universales años después de muerto el "abuelo Podrecca". Verlos actuar y sentir que el corazón se remoza, es todo uno. Entrecerrados los ojos, recordamos: en 1912, Vittorio Podrecca, periodista, escritor, crítico de arte y secretario de la academia de música de Santa Cecilia, de Roma, tuvo la idea de desarrollar el teatro de marionetas –viejo como el mundo– hasta el más alto grado de la perfección, llevándolo hasta la vanguardia en la música y en la escenografía. Podrecca tituló su idea Teatro de Piccoli, con lo que quiso decir teatro de los actorcitos de madera y nunca teatro para los niños, a los que no olvidó, por supuesto, organizándoles programas especiales.

El ritorno all'antico, la vuelta a lo antiguo, ha sido siempre el principio esencial de todo clasicismo, es decir, de todo arte nuevo, o renacido. ¿Quiere decir esto que se hayan de imitar rigurosamente las formas caducas, los cánones angostos para las expansiones insaciables del ánimo artístico? No. Basta volver la vista atrás con el pensamiento, y aun con los mismos ojos de la cara, para que las cosas todas del mundo adquieran un prestigio singular e inefable, como si en la distancia se ennobleciera la realidad al destacarse sólo las líneas y los colores de su expresión pura, desintegrada de las circunstancias que a diario las empequeñecen y menoscaban. Esa visión reflexiva, como lejana, de la realidad, es la que se llama estilo. El estilo es el arte. Podrecca creó, con materiales antiguos, un espectáculo siempre nuevo. En tal intención se hermana la mirada clara del niño y el concepto inmaculado del artista. No es otra la lección del retablo de Maese –abuelo– Podrecca que ahora, después de veinte años de ausencia nos llega con la frescura del aire recién nacido.

Eleonora Duse vio a los "piccoli" de Podrecca en su lejana primera época y exclamó: "Cómo envidio a Podrecca. Yo también quisiera ser directora de muñecos. Sus actores no hablan y obedecen; los míos, hablan y no obedecen. Muchas veces he entrado en el escenario del teatro de los chicos y me parecía ser el gigante rudo y tosco en un mundo de gracia imponderable. No eran los intérpretes, sino los personajes. Ariel y Calibán tantas veces vistos en carne y hueso". Wells vio a los "piccoli" de Podrecca y exclamó: "¡Yo no conozco nada más delicioso en el mundo!" Y Arturo Toscanini: "Una de las mejores atracciones de la escena", y Pablo Cassals: "Impresión de sorpresa y encanto" ¿Qué nos queda decir, a nosotros, modestos comentaristas por oficio? Ensayemos: una de las maravillas del teatro moderno, o bien: Espectáculo verdaderamente excepcional, inagotable despertador de alegría. Finalmente: uno de los espectáculos más divertidos y encantadores que pueden contemplarse en este mundo que siente llegarle al cuello la angustia de vivir.

Salimos del teatro y no sabemos qué visión se nos ha quedado más honda en la memoria, sí "Pifferi y su perro Saltarello", si el extraordinario violinista o Piccolowsky, el pianista. Espectáculo de encanto y maravilla, iluminará nuestro recuerdo muchas noches. ¡Gracia y humor; una verdadera alegría!