FICHA TÉCNICA



Título obra El gran mártir: Ricardo Flores Magón

Autoría Margarita Reinbeck

Dirección Beatriz de Maria y Campos

Elenco Adolfo Aguilar, Teresa Torres, Ricardo Medina, Jesús Ibarra Tenorio, José Luis Llamas, Vicente Cabello, Sergio Millán, Lilia Ortega, Miguel Infante, Fernando Carrillo

Escenografía José Reyes Meza

Espacios teatrales Teatro Carrillo Puerto

Eventos Segunda Temporada de Teatro Social de la CTM

Notas de eventos Beatriz de Maria y Campos / dirección




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Vida drámatica y muerte trágica de Flores Magón, en el teatro Carrillo Puerto". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Vida drámatica y muerte trágica de Flores Magón, en el teatro Carrillo Puerto

Armando de Maria y Campos

Para conmemorar el XXV aniversario de su fundación, la Confederación de Trabajadores de México abrió el viernes último su segunda temporada de Teatro Social, bajo la dirección de la señora Beatriz de Maria y Campos, directora general de Actividades Teatrales de esta poderosa Central obrera. La CTM hace teatro social con sus propios trabajadores y para los trabajadores que la integran y sus parientes.

Encargó la CTM a la señora Margos Reinbeck un guión sobre la dramática vida del precursor de la revolución mexicana y sobre él trabajaron, encarnándolo, la señora de Maria y Campos y don Nicolás T. Bernal, amigo íntimo que fue de Flores Magón, quien proporcionó aquellos aspectos humanos del mayor de los Flores Magón, de sus hermanos Enrique y Jesús, de la madre abnegada de los tres, de Librado Rivera y del gran periodista revolucionario Juan Sarabia. El resultado fue una conmovedora pieza en tres actos, partidos en cinco cuadros, en la que no obstante que le falta el suspense de los melodramas, porque nadie ignora el trágico fin de Flores Magón, se conocen los momentos cruciales de la vida del anarquista y bondadoso oaxaqueño, contados en forma clara y contundente para ser entendidos por el público al que la obra va dirigida con un mensaje directo y en homenaje merecido al sacrificado en Leavenworth.

La señora de Maria y Campos logró una producción de gran unidad escenográfica, de interpretación, de efectos musicales –cadacuadro tuvo por fondo una canción de la época–; de propiedad en el vestuario, todo vivificado por una iluminación del mejor gusto y eficaz. El consagrado escenógrafo José Reyes Meza compuso una escenografía impresionante por lo realista, y como todas las suyas, funcional.

La afición innata de los trabajadores es capaz de hacer milagros. Y uno de éstos es el de que los actores-trabajadores se identificaran de tal suerte con sus respectivos personajes, que viven en cada representación las existencias de lucha y cárcel, de dolor y fe de Ricardo, Enrique y Jesús; de su madre, doña Margarita, de Librado Rivera y de Juan Sarabia. Sus nombres deben quedar consignados en ésta crónica con más justicia que nunca. Adolfo Aguilar, que hace un Ricardo Flores Magón de cuerpo entero y lo desborda en emoción y sinceridad. El público está pendiente de su voz y de sus pasos como si se tratara del propio líder; con no menos acierto actúan Teresa Torres, como la viuda de Flores y Ricardo Medina, Jesús Ibarra Tenorio, José Luis Llamas, Vicente Cabello –un magnífico Librado–, Sergio Millán, Lilia Ortega, Miguel Infante y Fernando Carrillo.

Todavía tiene un eco de indignación la tragedia de la madrugada del 21 de noviembre de 1922, en los trabajadores de todo el mundo, pero ahora, como entonces, se comprueba que el mejor santuario del mártir está en el corazón de la clase obrera mexicana, en el corazón de nuestro pueblo al que sirvió hasta el último momento de su vida.