FICHA TÉCNICA
Título obra Panorama desde el puente
Autoría Arthur Miller
Notas de autoría Javier Marc / traducción
Dirección Dolores Bravo de Serret (Lola Bravo)
Grupos y Compañías Compañía de Teatro Popular del INBA
Notas de grupos y compañías Dolores Bravo de Serrret (Lola Bravo) / directora
Elenco Rogelio Quiroga, Héctor Bonilla, Aída Maycott, Leticia José, José Sendra
Espacios teatrales Teatro de la Feria del Libro
Notas La Feria del Libro 1960 estuvo ubicado en las calles de Doctor Lucio y Doctor Bernard
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Panorama desde el puente, por la Compañía de Teatro Popular Mexicana". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Panorama desde el puente, por la Compañía de Teatro Popular Mexicana
Armando de Maria y Campos
En uno de los teatros de la Feria (de la Feria del Libro de 1960), en las calles de los doctores Lucio y Bernard, viene actuando con éxito creciente una modesta y no obstante su modesta magnífica conjunción de actores y directora de alguna de las organizaciones dramáticas que mantiene el Instituto Nacional de Bellas Artes.
Este teatro popular mexicano, experimental, entiende el sentido verdadero de hacer teatro para el pueblo , o para un público general, que no es otro que el de poner al alcance de auditorios de escasos recursos y de moderada ilustración piezas del mejor repertorio . Creo yo, y lo he dicho varias veces, que la misión del teatro popular es divulgar –popularmente– las buenas piezas del teatro, y no hacer teatro populachero, para el populacho, como todavía se llama a una clase subestimada de nuestra sociedad.
La compañía de Teatro Popular del INBA está bajo la dirección de la actriz y directora Lola Bravo, de la que hace tiempo no conocía producción teatral alguna, porque estuvo trabajando en provincia largos meses. Ha retornado a la metrópoli convertida en una auténtica maestra de dirección, para la que no existen ya secretos técnicos, como lo ha demostrado con la dramática postura escénica de la pieza en dos actos de Arthur Miller, Panorama desde el puente, dotándola de tan intensa naturalidad, calándola verticalmente hasta su más recóndita profundidad humana, moviéndola con justeza y con esa difícil facilidad con que la vida misma, a través del destino implacable, mueve a los hombres a través de sus pasiones. Tengo para mí que Lola Bravo está tan cuajada como directora, tan madura como intérprete del sentido verdadero de la obra teatral, que ha superado el nivel medio en que se mueven todos los directores teatrales de que disfruta y padece el movimiento teatral nuestro . Su realización honda, sencilla y natural de la difícil pieza de Miller nos ha borrado de la memoria la que fue presentada por Rubinsky, Ferriz, Bayardo y la entonces incipiente Luz María Aguilar. Basta mencionar el hecho de que la señora Bravo respetó en su integridad el crudo y violento texto de Miller, para que aquella otra versión mutilada y convencional quede sumida en el más profundo foso teatral de los olvidos necesarios.
Vaya por delante un justo elogio al autor de la traducción, Javier Marc, también intérprete como se verá adelante, respetuoso del original y colaborador él mismo del autor al encontrar en sus palabras castellanas la arrebatada y dramática poesía que Arthur Miller llevó a esta pieza, que es, simplemente, la tragedia que viven dos emigrantes italianos, uno de ellos arrebatado por una pasión de juventud que chocó con la senil de quien no vaciló en destrozar media docena de vidas pretendiendo satisfacer un dramático y tardío impulso pasional.
Pero lo que verdaderamente conmovió al cronista fue la singular calidad del conjunto de aficionados que dirige Lola Bravo, tan apasionado del arte dramático y tan capaz, logrando una versión cargada de realidad, que desde el primer instante logra apoderarse de la atención del público, y agarrar su emoción sacudiéndola con inefable violencia, aunque parezca paradójico. Los jóvenes actores vivencon riqueza de matices los incidentes de la tragedia en que, como personajes, se ven envueltos, y derraman sobre el escenario, sobre la emoción del público, el divino tesoro de su juventud y de su amor al teatro.
Creo que en ese grupo hay una cantera de actores. Javier Marc, como el italiano emigrante "melenita rubia", goza y sufre su personaje, sin rebasar las fronteras de la pasión juvenil que tiene que proyectar; Rogelio Quiroga, es, en su madurez un actor cuajado no obstante que se inicia en esta lid; en Héctor Bonilla se manifiesta vigorosa una personalidad de galán dramático, sobrio en ademán y en gesto hábil y cauto en el manejo de la voz. La señorita Aída Maycott crea una atormentada ingenua norteamericana, aunque esto parezca contradictorio.(¿Muchacha norteamericana e ingenua?) Aglutina tan contradictorias características, y completa el triángulo pasional, no nuevo en el teatro, pero novedosa y dramáticamente tratado ahora por Miller. La señora Leticia José queda dentro del cuadro de tan excelente interpretación, del que no puede excluirse al joven y ponderado actor José Sendra, como el abogado y conciencia del ínfimo barrio neoyorkino que con maestría de autor de su tiempo retrata Miller.
¡Qué noche tan rica en emociones pasé viendo actuar al Teatro Popular de Lola Bravo!