FICHA TÉCNICA



Título obra Los fantástikos

Autoría Tom Jones

Dirección Luis de Llano

Música Harvey Schmidt

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Productores René Anselmo y Luis de Llano

Notas Comentarios sobre la obra Los fantástikos




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Los fantástikos, en el teatro del Bosque. I". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Los fantástikos, en el teatro del Bosque. I

Armando de Maria y Campos

Quienes no estén limpios de perjuicios teatrales o no posean un espíritu crítico sano y fresco, que no se acerquen, ni toquen con sus manos exigentes, la nueva comedia musical que René Anselmo y Luis de Llano presentan en el teatro del Bosque. Se titula Los fantástikos, y el autor del libreto, Tom Jones, confiesa haberse inspirado en la comedia de Edmundo Rostand (1863-1918), Los románticos, estrenada por la Comedia Francesa en 1894. Quienes en el desempeño de la crítica teatral ignoren esta pieza de Rostand, la primera de las muchas que escribió el autor de Cyrano de Bergerac, que cambien la cinta de su máquina de escribir para que el texto que produzcan esté limpio de antecedentes. Si la conocen, se explicarán fácilmente el bello cuento escénico que escribió Jones para el que Harvey Schmidt compuso la música con base a dieciséis canciones del más puro y transparente romanticismo, sino muy original, amable y pegajosa, abundando los valses para las canciones románticas y algún gracioso garrotín para el número titulado Nunca digas no, que es un prodigio de gracia melódica perfectamente incrustado en la partitura de un delicioso sabor romántico.

Los fantástikos es un cuento de amor en escena. Sus protagonistas: dos enamorados que aman por primera vez; sus padres –varones– fingen oponerse, para que los enamorados tengan que vencer este obstáculo; los padres organizan –y financian– un rapto espectacular. Cuando los enamorados se enteran de esta inocente mentira se separan, sufren, y vuelven a unirse al fin, a impulsos del amor verdadero. Nada más simple, y qué difícil es hacer fáciles los problemas difíciles que entraña una representación en la que parece que nada ocurre, ni nada cuesta en esfuerzos íntimos. El autor Jones puso al frente del libreto esta nota: "Es muy difícil especificar el estilo de una pieza de teatro. Todos conocemos que es una obra musical y la manera de escenificarla, y, sin embargo, esta comedia musical es diferente. Su reparto es pequeño. No tiene detalle de escenografía. La gente que la forma es real y al mismo tiempo estilizada". Es natural que pieza tan fresca y sana, simple y llana, desconcertara a muchos. Menos al público que acude al teatro sin preocupaciones. Anticipo que la realización es perfecta y digna del gran teatro que siempre ha merecido el público de México.

Para orientar verdaderamente al público, y que no se deje epatar por tontos y locas, cedo la palabra al autor de Los fantástikos, con una acotación de su propia obra: "Esta pieza fue concebida para un foro abierto, un terreno sencillo rodeado en tres costados por el público. Puede ser representada (y fue escenificada con éxito) sobre proscenios o foros circulares. Los personajes hablan al auditorio en varias ocasiones e incluso cuando los actores no se dirigen especialmente al público deben tomarlo en cuenta, ya que en el caso del viejo actor (en su primera escena), al pedirle a El Gallo que se lo imagine con peluca y maquillaje, también lo hace al público. Cuando los padres y los jóvenes disputan al iniciarse el segundo acto, cada uno de ellos se dirige con frecuencia a los espectadores.