FICHA TÉCNICA
Título obra Yocasta, o casi
Autoría Salvador Novo
Dirección Salvador Novo
Grupos y Compañías Teatro Xola
Elenco Ofelia Guilmain, Carlos López Moctezuma, Antonio Carbajal, Felipe Santander, Susana Alexander
Escenografía Julio Prieto
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Yocasta, o casi de Salvador Novo, en el teatro Xola". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Yocasta, o casi de Salvador Novo, en el teatro Xola
Armando de Maria y Campos
El Patronato para la Operación de los Teatros del IMSS consideró una pieza de autor mexicano para su programa de representaciones durante el año en curso. Esta fue la de Salvador Novo, Yocasta, o casi, en tres actos y a nuestro juicio, no es inferior en calidad, profundidad e importancia teatral a las otras que forman con ésta su muy valioso repertorio universal en pleno desarrollo.
Yocasta, o casi, remotamente inspirada en el personaje del teatro griego que ha dado tema a tantas obras, no es una pieza estrictamente mexicana. Lo es, en parte, porque su autor pertenece a esta nación y porque escribe en un castellano brillante y ágil –que le permite decir lo que quiere y como quiere, lo mismo en serio que en broma, porque en Novo es igualmente valioso y valiente su genio y su ingenio–, pero no por la raíz de su conflicto que hunde sus raíces en remotísimo pasado teatral. Dije alguna vez que la mitad de las piezas de teatro griego que han llegado a nosotros son o folletines o folletones de teatro. La salvan de esta definición general la calidad de sus autores. Si otro fuera el autor de Yocasta, o casi, su trama quedaría reducida a un tema múltiple de melodrama. Pero Novo ennoblece cuanto toca con su ingenio y con su genio. Así, su magnífica pieza se eleva por méritos propios a la calidad de alta comedia, para usar de una clasificación exclusivamente castellana. La casi Yocasta es en la pieza de Novo una vieja actriz semirretirada y aferrada a una juventud definitivamente lejana que está siendo sicoanalizada para volverla a la normalidad, esto es, a su retiro definitivo como actriz y mujer útil para el amor, y en la que alienta el complejo de Edipo, con la circunstancia de que éste se manifiesta en hijos o en hijas de remotos amantes, que pudieron ser suyos. Con tan apasionante tema Salvador Novo ha construido una pieza perfecta dentro de los más viejos y aún audaces cánones de la arquitectura teatral. La construcción de Yocasta, o casi, es perfecta, o casi. Sus personajes –sin ser mexicanos– son humanos, o casi. La solución, teatralmente perseguida, zigzagueante, es perfecta sin el casi. Los diálogos son fluidos, preñados de ingenio y con la minúscula bomba del tiempo del brillante ingenio que caracteriza a su autor. Hasta las alusiones a los políticos contemporáneos encajan a la perfección, como las más pequeñas piezas indispensables para la unidad de un mosaico deslumbrador y perfecto. Agréguese a esto que el propio autor, gran director indiscutible, dirigió la obra, y se llegará a la conclusión de que Yocasta, o casi, constituye un gran espectáculo teatral, digno de la cultura y de la sensibilidad de lo mejor de nuestro público.
La interpretación es precisa, exacta, como un mecanismo de relojería. Memorizados con profundidad los personajes –que no es lo mismo que memorizar los textos–, los actores matizan con la voz, el gesto y el movimiento –el movimiento es siempre matiz en el buen teatro–, las reacciones de sus respectivos personajes, y los tornan tan humanos, que hasta la artificiosidad de la protagonista por razón de su personaje, parecen cosas de la vida real, y no del talento y del ingenio de este gran autor, constructor y director del teatro mexicano.
Ofelia Guilmain la casi Yocasta, la casi Fedra, la un poco Medea, demuestra hasta qué punto se puede lograr una interpretación admirable si se obtiene que corran mezcladas en una sola corriente las aguas de la experiencia, del oficio y de la sensibilidad. Ella es el eje de la interpretación y lo es en verdad. Carlos López Moctezuma,como un viejo comerciante y lejano enamorado de Yocasta, se desempeña con cierta timidez; tengo para mí que no convence a todos. El joven actor Antonio Carbajal es el encargado de atar y desanudar todas las situaciones, y en tan difícil actividad demuestra que ya domina su oficio de actor. Los jóvenes Felipe Santander y Susana Alexander, piezas de este mecanismo de relojería, cumplen con la función que en la trama les señaló el autor.
La escenografía de Julio Prieto sirve a la pieza en todas sus escenas y aunque no creo que exista residencia parecida en Mazatlán, reconocemos que es, como suya, magnífica. La iluminación es sobria, salvo al final, en que la escena se torna en un calidoscopio de luces tal vez con el propósito de revelar cómo deben ser los pobres seres que precisan de un siquiatra.