FICHA TÉCNICA



Título obra La idiota

Notas de Título L’Idiote (título en el idioma original)

Autoría Marcel Achard

Notas de autoría Julio Alejandro / traducción

Dirección Julio Taboada

Notas de dirección Greg Kayne / dirección técnica

Elenco Virma González, Antonio Raxel, Benjamín Beaurevera, Guillermo Murray, Marina Marín, Aurora Castillón, Jorge Mateos, Héctor Suárez

Espacios teatrales Teatro Sullivan




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La idiota de Marcel Achard, por Virma González, en el teatro Sullivan". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La idiota de Marcel Achard, por Virma González, en el teatro Sullivan

Armando de Maria y Campos

Son tan escasas las ocasiones en que el cronista sale realmente satisfecho del teatro, después de conocer alguna pieza contemporánea, excelentemente interpretada, que no vacila en proclamarlo a los cuatro vientos de su comentario.

Este es el caso de la magnífica comedia de Marcel Achard L'Idiote, en tres actos, muy ágilmente traducida por Julio Alejandro, recién estrenada en el teatro Sullivan. Sería idiota en la acepción que los franceses dan a este término, tratar de descubrir ahora qué representa en el teatro contemporáneo el talentoso Achard que se impuso por su maestría y finura desde el estreno de su ya clásica pieza Juan de la luna, hace ya más de cuarenta años . De entonces acá ha dado al repertorio mundial obras de teatro excelentes. En esta, La idiota culmina su maestría y muestra acendrado su ingenio de francés nato. De un asunto de juzgado, al parecer intranscendente: un asesinato en una alcoba de amantes sirvientes de unos aristócratas, uno de tantos expedientes que podían pasar sin pena ni gloria por las páginas rojas de cualquier diario, logra una original e ingeniosísima pieza del género de investigación policiaca, cargada de emoción e interés de principio a fin. La acción ocurre en un modesto juzgado y en ella interviene, naturalmente, la acusada, una sirvienta ingenua a la que todos consideran como idiota, y que posee una inteligencia sutil y un carácter generoso y a la que todas las circunstancias aparentes la condenan y un juez hábil, no obstante su juventud, y dispuesto a esclarecer la verdad, salvar a un inocente y hasta echar por la borda una carrera prometedora. Naturalmente desfilan los indispensables testigos exhibiendo sus pasiones y delatándose al fin.

Lo extraordinario de esta pieza trazada, conducida y resuelta con absoluta maestría, está en cómo el autor va exhibiendo cada una de las elementales reacciones de los personajes conduciéndolos a la solución inevitable, caiga quien cayere en la confesión y en la sentencia consecuente. Hasta aquí el mérito singular de esta gran pieza.

El personaje de La idiota lo crea una actriz de talento excepcional, de temperamento rico y exquisito, dueña del don del matiz, de la claridad para expresar emociones y de la sencillez para portarse y comportarse con espontánea calidad humana. Esta actriz es Virma González, en el punto más radiante de su juventud y de un talento que la llevará muy alto y muy lejos. La creación de la sencilla y emocional sirvienta Josefa Lantenay resulta inolvidable para quienes tengan la fortuna de presenciarla.

El resto de los personajes, los necesarios, se mueven como seres reales con la lógica artificial indispensable en toda creación de teatro. Antonio Raxel crea un aristócrata, Benjamín Beaurevera, de una pieza. Es la merecida culminación de un magnífico actor de largo y terco estudio. Muy buena interpretación la de Guillermo Murray creando al juez Camilo Sevgné. Guillermo crea, también, un personaje difícil y de prueba, y revela el gran cómico que hay en él. El resto, Marina Marín, guapísima aunque demasiado joven para el personaje que anima; Aurora Castillón, Jorge Mateos, Héctor Suárez y otra vez Raxel en un personaje para despistar al público, cumple y contribuye a lograr un conjunto sin mácula. La dirección técnica de Greg Kayne es limpia y sencilla; la dirección de ensayos de Julio Taboada es sobria.

El público que gusta del buen teatro debe acudir al Sullivan a conocer la obra de Achard y a disfrutar de la magnífica creación que de su protagonista realiza Virma González.