FICHA TÉCNICA
Título obra Los prodigiosos
Autoría Hugo Argüelles
Dirección Enrique Rambal
Elenco Enrique Rambal, Magda Guzmán, Yolanda Guillaumin, Queta Lavat, Socorro Avelar, Jorge Lavat, María Luisa Rivas Cacho, José Reyes Meza
Espacios teatrales Teatro del Músico
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Los prodigiosos de Hugo Argüelles, por Enrique Rambal, en el Músico". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Los prodigiosos de Hugo Argüelles, por Enrique Rambal, en el Músico
Armando de Maria y Campos
El joven y laureado autor Hugo Argüelles ha visto subir a escena por segunda vez una producción suya tan impresionante, emotiva y desconcertante, como Los cuervos están de luto, con la que se reveló comediógrafo de talento el año próximo pasado. Para fortuna suya ha intervenido como director y primer actor el maestro en ambas disciplinas Enrique Rambal.
Hugo Argüelles eligió esta vez un tema más arraigado en las costumbres populares de México que, el que en tono de farsa, desarrolló en su anterior pieza. Ahora es el de la superstición, producto de la ignorancia de nuestras clases bajas, lo mismo en el campo que en la ciudad, que da como resultado el fenómeno de los santones, hechiceros, curanderos, magos, embaucadores y demás ralea. Dos tipos de este género, un santón y una maga, los dos surgidos de la farándula de la legua, caen en un pueblo y entre los dos inmorales y amorales en su vida privada, esquilman, exprimen, saquean y roban a infelices e ignorantes campesinos. Es tan caudaloso el tema y son tantos los episodios que Argüelles acumula a lo largo de tres actos, que no hay forma de ceñirlos a una construcción dramática normal, ni siquiera darles una apariencia de arquitectura teatral de acuerdo con determinado género, que en esta pieza va desde la farsa al melodrama. Con los sucesos que se narran vivamente y los pocos que en verdad ocurren Argüelles u otro autor de talento podría escribir media docena de piezas, tan profundamente mexicana como ésta y, si en ellas interviniera Rambal, tan deslumbrantemente espectaculares como Los prodigiosos.
La dirección de Rambal, llena de fantasía y colmada de trucos teatrales, convierte esta exótica y discutible pieza de Argüelles en un espectáculo como cualquiera de los mejores que su padre, creador de estas extrañas expresiones teatrales, paseó por el mundo iberoamericano, llenando de asombro a grandes y a chicos. A lo largo de su entretenida representación nos preguntábamos cómo resultaría ésta sin la intervención de Rambal o hasta qué punto pertenecen a Rambal, vencido por su afán de lograr impresionantes efectos, particularmente cómicos, las sorpresas que casi en cada escena recibe el espectador si llega al teatro dispuesto a portarse con la mayor ingenuidad y buena fe teatral.
En resumen, entre Argüelles y Rambal –éste también como divertido y eficaz actor– han creado un espectáculo melodramático o cómico que se sigue con curiosidad y sin severidad.
La interpretación es estimable por lo que tiene de oficio, puesto que todos los personajes de Los prodigiosos son francamente convencionales y algunos ricos en teatralidad. Magda Guzmán convence como la maga ambiciosa, rival del santón astuto, admirablemente hecho por Rambal y salvo una intervención humana, la de Yolanda Guillaumín, cumplen en general en sus artificiales papeles Queta Lavat, Socorro Avelar, Alberto Camacho, Miguel Córcega, Jorge Lavat y María Luisa Rivas Cacho. Reyes Meza compuso una escenografía barroca que sirve admirablemente a este divertido espectáculo. El público, divertido, entretenido, aplaudió con calor a Argüelles y a Rambal, autor y director-actor, respectivamente.