FICHA TÉCNICA



Título obra Yo también fui campeón

Notas de autoría Nat Feischer / autor del libro Los colosos del boxeo; Francisco Javier Camargo / adaptación teatral

Dirección Manolo Calvo

Elenco Raúl Macías ( El Ratón), Mario García González, Héctor López Portillo, Bruno Márquez, Luis Castillo (El Acorazado de Bolsillo), Lucio Moreno, Ray Pérez, Ricardo Reyes, Maximiliano Aguilar (Chalán), Lilia Guízar

Escenografía Lorenzo Silva

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Yo también fui campeón en el Fábregas con el Ratón Macías". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Columna El Teatro

Yo también fui campeón en el Fábregas con el Ratón Macías

Armando de Maria y Campos

No es escasa la bibliografía de piezas de teatro norteamericano sobre la vida y la muerte de los boxeadores, entendiéndose que no nos referimos a la muerte física de ellos en el ring, lo que a veces ocurre, sino a la muerte en su profesión por una derrota que los pone fuera de esa actividad. En cualquier historia de teatro norteamericano contemporáneo se encuentran referencias sobre docena y media de piezas que tratan de las luchas y sacrificios a que tienen que someterse los muchachos que aspiran a ser campeones de algún peso en esta difícil carrera de golpes físicos y morales.

Desde hace años fue propuesta a las contadurías de varios teatros una pieza de teatro con un argumento inspirado en la al parecer extraordinaria vida del boxeador mexicano Raúl Macías –El Ratón–, que llegó a ser campeón de peso gallo. Se pensaba escenificar esta comedia biográfica en el teatro Politeama y existió el proyecto de instalar un ring en su amplio lunetario. Todo esto, antes que el joven boxeador perdiera su título de campeón, y con la participación de él. Ahora, modificada hasta en el título, que es el de Yo también fui campeón, se ha llevado a escena interviniendo en su representación como protagonista el ex boxeador Raúl Macías, El Ratón.

Yo también fui campeón, es una comedia en tres actos, escrita por Francisco Javier Camargo, inspirado en un cuento de N. Fleischer y adaptada a algunos incidentes dramáticos de nuestro derrotado campéon. Como pieza teatral carece de eficacia, pues su ambiente es tan local que limita su interés al gremio boxístico. Abundan en ella los incidentes y las anécdotas relacionadas con la vida íntima de los boxeadores y quienes viven de su azarosa carrera. El autor muestra algunos ángulos del medio boxístico y bifurca la acción de su comedia en dos finales, uno revelando que todos los campeones alcanzan una derrota prevista a la larga y el otro, en el que el boxeador protagonista encuentra nueva forma de vida gracias a la intervención de una jovencita de buen corazón y agradable presencia que le busca un empleo de maestro de escuela, sin que desaproveche la ocasión de llevar al espectador a los cabaretuchos donde viven y beben los partidarios de los jóvenes boxeadores, dándole ocasión a un director de gusto poco refinado -en este caso Manolo Calvo– para animar esas escenas de cabaré sacando a "ficheras" que nada tienen qué ver con la acción y que traen a la memoria del espectador algunos incidentes poco afortunados de Cada quien su vida.

En la comedia Yo también fui campeón, intervienen, al lado de actores estimables como Mario García González, Héctor López Portillo y Bruno Márquez, los boxeadores retirados Luis Castillo (el Acorazado de Bolsillo); Lucio Moreno, Ray Pérez y Ricardo Reyes y el anunciador de boxeo, Maximiliano Aguilar, alias el Chalán. García González hace un excelente protector del joven boxeador y López Portillo se desenvuelve con soltura en el mánager pícaro. Todos los demás actores y los boxeadores se limitan a cumplir sin desentonar en el conjunto.

El joven ex boxeador Raúl Macías sale bien librado de la prueba. No tiene condiciones para actor, ni creemos que intente seguir esta carrera. Actúa con naturalidad, habla, sin afectación y vive normalmente su papel de boxeador. La hermosa actriz Lilia Guizar actuá igualmente con naturalidad, dice con claridad sus parlamentos y demuestra que si quisiera, podría ocupar un lugar estimable como actriz en nuestros escenarios. La escenografía de Lorenzo Silva es convencional puesto que dentro del escenario tiene que hacer funcionar áreas de actuación como son: un ring, un vestidor de boxeadores, un cabaretucho, un pequeño cuarto de hotel y un pasillo; menos mal que todo funciona. La pieza de Francisco Javier Camargo adolece de convencionalismo, pero está dialogada con facilidad y en algunas escenas acusa el autor habilidad e inteligencia.