FICHA TÉCNICA
Título obra Margarita Gautier
Autoría Dolores Puche
Dirección Dolores Puche
Elenco Pina Pellicer, Rosa María Moreno, Edgar Wald, Justo Solís, Alberto Galán, Jean Derval
Espacios teatrales Sala Chopin
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Margarita Gautier, por Pina Pellicer, en la sala Chopin". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Margarita Gautier, por Pina Pellicer, en la sala Chopin
Armando de Maria y Campos
La joven e inteligente actriz Pina Pellicer, que según la prensa cinematográfica ha alcanzado algunos éxitos en el cine extranjero, y amplia popularidad por una fugaz y acertada intervención en la película mexicana Macario, ha querido representar en la escena el personaje de Margarita Gautier, cortesana famosa en el mundo galante de París de mediados del siglo pasado, y que en su tiempo interpretaron las más grandes actrices en todas las lenguas. Margarita Gautier fue conocida por "la dama de las camelias", mote muy a tono con el romanticismo de la época. De la vida de Alphosine Marie Duplessis, como en verdad se llamó Margarita, compuso Alejandro Dumas, hijo, una apasionante novela que apareció en 1848. Al calor de su éxito extrajo de ella una comedia en 1852, cuyo triunfo fue un acontecimiento para el teatro. Se representó en todos los teatros del mundo. La ópera de Verdi Traviata, tiene como trama esta novela.
Alejandro Dumas, hijo, escribía teatro moralizante acerca de la seducción, del adulterio y del reconocimiento de la paternidad, que causó verdadero delirio en el mundo.
Pero todo esto, en realidad, no viene al caso, porque la señora Dolores Puche escribió una pieza de teatro inspirada vagamente en la vida de Margarita Gautier, aprovechando algunos pasajes de la novela y algunas escenas de la obra. Su preocupación fue, seguramente, hacerle un ropaje teatral de estilo romántico a la joven y ambiciosa Pina Pellicer de "la dama de las camelias", comedia, no hay nada en concreto y mucho difuso. Abusó en la economía de personajes y la trama desapareció. Dejó un lado escenas fundamentales y en cambio agregó cuadros –primero del tercer acto– que traicionan la vida y la muerte de Margarita y hace pedazos el cristal de esta historia romántica. Finalmente escamoteó el más bello pasaje de esta historia, aquel en que Margarita, después de haber intentado en vano volver a su antigua vida, languidece, va desmejorándose poco a poco, y, finalmente, muere en el mismo momento en que Armando, enterado de su sacrificio, vuelve cerca de ella. La autora prefirió despeñar el final de la romántica historia sustituyéndolo con el monólogo agónico de una tísica histérica...
Así como todos los soldados –según la frase de Napoleón– llevan en su mochila el bastón de mariscal, todas las jóvenes aficionadas a representar llevan en su talento o en sus disciplinas de trabajo la máxima categoría de actriz. Pero ni los mariscales, ni las intérpretes de las grandes heroínas del teatro se improvisan. Si persiste, la inteligente y ambiciosa Pina Pellicer hará algunas noches una Margarita Gautier inolvidable...
La presentación de la Margarita Gautier de Dolores Puche tiene un aire, tal vez convendría mejor decir un vientecillo, de romanticismo mínimo, cursi y azucarado. No hay que olvidar que el romanticismo pasó como un vendaval por los dos mundos civilizados de su tiempo, Europa y América. El decorado es rococó y tal vez ni éste sea el término que le corresponde. En blanco y negro, lineal, es monótono. El mobiliario es escaso, al extremo de que en casi todas las escenas los actores permanecen en pie. El vestuario es rico –gracias al patrocinio de la secretaría de Salubridad y Asistencia, de la Universidad Nacional de México, de Nacional Financiera, S.A. de Petróleos Mexicanos, del Banco Nacional de Comercio Exterior, de don Miguel Alemán Jr., de don José Puche, de don Ramón Naves Jr., etcétera–, etcétera, pero ninguno de los ropajes en que se envolvió la señorita Pellicer –escarlata, blanco, negro, sin una sola camelia en el pelo o en el pecho– favorecieron a su Margarita. El resto del vestuario estuvo ajustado a la época.
Compartieron la interpretación con la señorita Pellicer, Rosa María Moreno, con la corre, ve y dile, muy desenvuelta; Edgar Wald, en Armando, como una gran promesa de excelente galán, y Justo Solís –como su nombre– Alberto Galán, sobrio y Jean Derval, quien inexplicablemente y dentro de una acción que se supone en Francia, extremó el acento galo.
La Margarita Gutiérrez –perdón Gautier– de la inteligente Pina Pellicer constituye, de todas maneras, un bello ejercicio teatral para la intérprete y la novel autora.